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El quinto domingo después de pentecostés

(Verde)

 

Tema del día: Al ser cristianos, vamos a sufrir persecución por causa del nombre de Jesús. Pero siendo apoyados por la poderosa Palabra de Dios, nosotros lo sufrimos todo de buena voluntad. Solamente el evangelio nos puede dar la fuerza para poder confesar el santo nombre de Jesús ante todo el mundo.

 

La Colecta: Oh Señor, cuya presencia misericordiosa nunca deja de gobernar y dirigir a los que has alimentado en tu amor y adoración: Haz que reverenciemos y amemos sin cesar tu santo nombre; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Primera Lectura: Jeremías 20:7-13 El profeta Jeremías tenía la tarea difícil de proclamar el juicio de Dios a una gente dura de corazón. Aunque sufrió mucho el profeta por la persecución y burlas de sus paisanos, no se podía callar porque la Palabra de Dios fue como un fuego que ardía dentro de él. Jeremías buscó ayuda y protección en las manos poderosas de su Señor. Al enfrentarnos con persecución, qué siempre confiemos en él quien es nuestra ayuda y consuelo.

 

7Me sedujiste, oh Jehová, y fui seducido; más fuerte fuiste que yo, y me venciste; cada día he sido escarnecido, cada cual se burla de mí. 8Porque cuantas veces hablo, doy voces, grito: Violencia y destrucción; porque la palabra de Jehová me ha sido para afrenta y escarnio cada día. 9Y dije: No me acordaré más de él, ni hablaré más en su nombre; no obstante, había en mi corazón como un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de sufrirlo, y no pude. 10Porque oí la murmuración de muchos, temor de todas partes: Denunciad, denunciémosle. Todos mis amigos miraban si claudicaría. Quizá se engañará, decían, y prevaleceremos contra él, y tomaremos de él nuestra venganza. 11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa.

13Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos.

 

El Salmo del Día: Salmo 31

 

Al músico principal. Salmo de David.

1 En ti, oh Jehová, he confiado; no sea yo confundido jamás;

Líbrame en tu justicia.

2 Inclina a mí tu oído, líbrame pronto;

Sé tú mi roca fuerte, y fortaleza para salvarme.

3 Porque tú eres mi roca y mi castillo;

Por tu nombre me guiarás y me encaminarás.

4 Sácame de la red que han escondido para mí,

Pues tú eres mi refugio.

5 En tu mano encomiendo mi espíritu;

Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad.

6 Aborrezco a los que esperan en vanidades ilusorias;

Mas yo en Jehová he esperado.

7 Me gozaré y alegraré en tu misericordia,

Porque has visto mi aflicción;

Has conocido mi alma en las angustias.

8 No me entregaste en mano del enemigo;

Pusiste mis pies en lugar espacioso.

9 Ten misericordia de mí, oh Jehová, porque estoy en angustia;

Se han consumido de tristeza mis ojos, mi alma también y mi cuerpo.

10 Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar;

Se agotan mis fuerzas a causa de mi iniquidad, y mis huesos se han consumido.

11 De todos mis enemigos soy objeto de oprobio,

Y de mis vecinos mucho más, y el horror de mis conocidos;

Los que me ven fuera huyen de mí.

12 He sido olvidado de su corazón como un muerto;

He venido a ser como un vaso quebrado.

13 Porque oigo la calumnia de muchos;

El miedo me asalta por todas partes,

Mientras consultan juntos contra mí

E idean quitarme la vida.

14 Mas yo en ti confío, oh Jehová;

Digo: Tú eres mi Dios.

15 En tu mano están mis tiempos;

Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores.

16 Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo;

Sálvame por tu misericordia.

17 No sea yo avergonzado, oh Jehová, ya que te he invocado;

Sean avergonzados los impíos, estén mudos en el Seol.

18 Enmudezcan los labios mentirosos,

Que hablan contra el justo cosas duras

Con soberbia y menosprecio.

19 ¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para los que te temen,

Que has mostrado a los que esperan en ti, delante de los hijos de los hombres!

20 En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre;

Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas.

21 Bendito sea Jehová,

Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada.

22 Decía yo en mi premura: Cortado soy de delante de tus ojos;

Pero tú oíste la voz de mis ruegos cuando a ti clamaba.

23 Amad a Jehová, todos vosotros sus santos;

A los fieles guarda Jehová,

Y paga abundantemente al que procede con soberbia.

24 Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová,

Y tome aliento vuestro corazón.

 

 

La Segunda Lectura: Romanos 5:12-15 Hay muchas consecuencias del pecado: enfermedad, persecución, guerra, tristeza, y dolor. Pero la consecuencia más horrible que todas es la muerte. Por causa del pecado, todos los hijos de Adán tienen que morir así como él. Pero, Dios en su amor envió al segundo Adán, Jesucristo, el cual con su muerte en la cruz ofrece vida a toda la descendencia de Adán.

 

12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir.

15Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo.

 

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Porque somos hijos, Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo a nuestros corazones, clamando: ¡Abba! ¡Padre! ¡Aleluya!

 

El Evangelio: Mateo 10:24-33 No debemos esperar que el mundo nos va a tratar mejor que trataba a nuestro Señor Jesucristo. Pero aún en medio de persecución y tribulación, tenemos el consuelo que nuestra vida está en su mano protectora. Entonces, aunque estamos en este mundo peligroso, qué siempre proclamemos su evangelio precioso sin temor.

 

24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a los de su casa?

 

A quién se debe temer

(Lc. 12.2–9)

26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

 

 

EL ESPIRITU SANTO NOS GUIA EN LA PERSECUSIÓN

 

Cierto día llega un correo certificado a nombre de nosotros y en este se nos informa que recibimos una herencia de una finca productora de miel y por lo tanto necesitamos ir de inmediato a recibir esta herencia. Vamos al lugar señalado para recibir la herencia y nos encontramos con unos tropiezos, faltan papeleos, la finca debe impuestos, el mayordomo de la misma creyó que iba ser el dueño y empieza hacer oposición y nos damos cuenta que no era tan fácil el recibir esta herencia. Pero si traemos este ejemplo en comparación con nuestra vida espiritual nosotros tenemos una herencia inmensa, Juan 14:1-3 1No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. El medio por el cual nos enteramos de esta herencia es la Palabra de Dios, y cada vez que leemos estos versículos nos damos cuenta de que es un regalo verdadero y en el cual no tuvimos nada que hacer para ganarlo. Pero, así como en el ejemplo de la herencia de la finca de miel hubo tropiezos para recibirla, nosotros en este mundo tenemos tropiezos para poder llegar a este lugar dado por Jesús y estos tropiezos son las persecuciones.

 

Mateo inicia recordándonos la persecución que vivió nuestro Salvador, lo llamaron Beelzebú, que quiere decir el príncipe de los demonios, y esta asechanza fue el resultado de un milagro que hizo Jesús, este evangelista lo registra: 32Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 33Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel. 34Pero los fariseos decían: Por el príncipe de los demonios echa fuera los demonios. Mateo 9:32-34. En oportunidades, las persecuciones vienen de personas y en este caso específico de los fariseos, pero hablando de personas, tenemos esta pregunta: ¿Recuerda si usted y yo hemos perseguido a alguien espiritualmente? si contestamos esta pregunta con un no, estamos mintiendo porque de una manera u otra hemos sido piedra de tropiezo para un cristiano en su fe. Necesitamos reconocer que hay personas que no nos gustan que estén en la iglesia con nosotros y empezamos a tener actitudes divisorias que son notorias para él, donde siempre esta incómodo en el templo por culpa nuestra. O cuando nos damos cuenta que un hermano cayó en un pecado y empezamos a buscar el momento de publicar su pecado para que sea expulsado de la congregación inmediatamente, pero también podemos asechar a alguien con nuestro pecado, cuando tenemos debilidades y necesitamos a otro para alimentar nuestra carne y hacemos caer en pecado a la otra persona, pero cuando esta victima quiere confesar su pecado empezamos a amenazarlo para que se vaya de la congregación para que nadie se dé cuenta de lo que estamos haciendo. Realmente al pecar de esta manera no solamente se muestra nuestra falta de amor hacia la vida espiritual de la otra persona acabando con su estado de Gracia pecando así contra el quinto mandamiento, pero este pecado muestra un síntoma peor, olvidamos temer a Dios y por esto nos dice hoy Mateo 10:28 temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. Merecemos la muerte eterna por dejarnos influenciar del maligno y ser piedra de tropiezo para otros.

 

El Espíritu Santo hace que no estemos en el lado incorrecto de la historia y nos puso en el lado correcto, al lado de nuestro Señor y Salvador Jesucristo quien por amor a nosotros soportó esta persecución de parte de los fariseos, pero recordemos que esta asechanza no era por un momento o unos días, desde que Jesús inició su ministerio la persecución hacia él fue constante hasta llevarlo a la muerte, y Marcos nos sigue relatando lo que empezó a suceder desde el momento que tomaron preso a Jesús: 59Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Jesús, para entregarle a la muerte Mateo 29:59. Encontramos en estas líneas no solamente el perdón de nuestro pecado en contra del quinto mandamiento sino que también el librarnos del castigo eterno. Jesús vivió para amarnos a nosotros pecadores y siempre cuido nuestro estado de Gracia y nunca fue tropiezo para nadie, al contrario, en su vida perfecta encontramos perdón, pero al morir y resucitar encontramos la motivación para no ser persecutor de nadie sino ser servidores. Así es hermanos en este tiempo de pentecostés dejemos que el Espíritu Santo nos ayude y guie en este mundo para llegar a la meta eterna del cielo.

 

Y como en este momento estamos en el lado correcto de la historia, Jesús nos dice: 24El discípulo no es más que su maestro, ni el siervo más que su señor. 25Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor. Nosotros necesitamos estar preparados para la persecución porque lo vivimos al igual que lo vivió nuestro Señor y Salvador Jesucristo. El Espíritu Santo nos habla del profeta Jeremías, del cual escuchamos en la primera lectura para hoy y vemos como tomó la persecución: 11Mas Jehová está conmigo como poderoso gigante; por tanto, los que me persiguen tropezarán, y no prevalecerán; serán avergonzados en gran manera, porque no prosperarán; tendrán perpetua confusión que jamás será olvidada. 12Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón, vea yo tu venganza de ellos; porque a ti he encomendado mi causa. 13Cantad a Jehová, load a Jehová; porque ha librado el alma del pobre de mano de los malignos. Jeremías 20:11-13. EL profeta vivió en carne propia muchas burlas de parte de su pueblo por servirle a Dios, nosotros también vivimos estas mismas burlas, cuando mostramos a un homosexual que su vida necesita de arrepentimiento y de Jesús, ellos inmediatamente empiezan a burlarse de nosotros y atacarnos. O cuando queremos ayudar a un amigo que es alcohólico o drogadicto y empieza a gritarnos cosas o tirarnos alcohol o hasta la droga en nuestra cara a causa de mostrarle amor. También cuando queremos ayudar a un matrimonio y empiezan a criticar el nuestro o a menospreciar nuestros consejos y oración y podemos pensar en muchos ejemplos más, pero nosotros por la obra del Espíritu Santo nuestra fe estará intacta puesto que el Evangelio y el servicio van unidos y Jesús nos asegura hoy: 26Así que, no los temáis; porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse. 27Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas. 28Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar. No tengamos miedo a todo lo que nos pase a causa de predicar el evangelio, a causa de querer ayudar a otros, así hagan chismes de nosotros o hablen de nosotros a escondidas, todo se sabrá porque lo hicimos por amor y agradecimiento. Si por ayudar a alguien llega la muerte, para nosotros es ganancia porque estaremos en el cielo por siempre. Y finalmente no caigamos en la trampa del protagonismo o querer ser mejores que otros cristianos porque nuestro Dios sabe todo de nosotros y muestra su omnisciencia, omnipresencia y omnipotencia en estos versos 29¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30Pues aun vuestros cabellos están todos contados. Y también estos versos nos ayudan a tener seguridad en nuestra oración, puesto que en ella reafirmamos todo lo que Dios sabe de nosotros que es lo que necesitamos en los momentos de la persecución porque en medio de ella no vamos a dejar de confesarle delante de los hombre y por esto este mensaje de hoy termina con este toque de evangelio para nosotros y ley para aquellos que abandonan la fe en medio de las persecuciones 31Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos 32A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. Amén

 

 

 

Los Himnos:

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

47 A nadie amaré como a Cristo

48 Busca primero el reino de Dios

49 Con el buen Jesús andemos

51 Dios de gracia, Dios de gloria

53 Seguidme a mí

54 Santo Espíritu llena mi vida

56 Alzad la cruz

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

85 No me abandones, Dios

87 Oh, Dios eterno

 

Culto Cristiano:

129 Castillo Fuerte

159 Cristo Salvador

165 Hay una fuente

240 En Jesucristo se halla paz

251 Oh, qué amigo nos es Cristo

254 Firmes y adelante

264 Grato es contar la historia

272 Me guía Cristo en Santo amor

273 Mi mano ten

274 No temas ya

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo

 


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