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El séptimo domingo después de pentecostés

(Verde)

 

Tema del día: Jesucristo es la única fuente de paz y descanso para nuestro alma.

 

La Colecta: Concede, Señor, que el curso de este mundo sea gobernado por tu dirección de tal manera que tu iglesia se regocije en servirte en divina paz y tranquilidad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Primera Lectura: Éxodo 33:12-23 Por medio del ejemplo de Moisés, vemos con cuanta confianza podemos hablar con Dios, quien es nuestro descanso: por su gracia le podemos decir "amigo" y pedir lo que queramos.

 

Y dijo Moisés a Jehová: Mira, tú me dices a mí: Saca este pueblo; y tú no me has declarado a quién enviarás conmigo. Sin embargo, tú dices: Yo te he conocido por tu nombre, y has hallado también gracia en mis ojos. 13Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra?

17Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro.

 

El Salmo del Día: Salmo 145

 

Salmo de alabanza; de David.

1 Te exaltaré, mi Dios, mi Rey,

Y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre.

2 Cada día te bendeciré,

Y alabaré tu nombre eternamente y para siempre.

3 Grande es Jehová, y digno de suprema alabanza;

Y su grandeza es inescrutable.

4 Generación a generación celebrará tus obras,

Y anunciará tus poderosos hechos.

5 En la hermosura de la gloria de tu magnificencia,

Y en tus hechos maravillosos meditaré.

6 Del poder de tus hechos estupendos hablarán los hombres,

Y yo publicaré tu grandeza.

7 Proclamarán la memoria de tu inmensa bondad,

Y cantarán tu justicia.

8 Clemente y misericordioso es Jehová,

Lento para la ira, y grande en misericordia.

9 Bueno es Jehová para con todos,

Y sus misericordias sobre todas sus obras.

10 Te alaben, oh Jehová, todas tus obras,

Y tus santos te bendigan.

11 La gloria de tu reino digan,

Y hablen de tu poder,

12 Para hacer saber a los hijos de los hombres sus poderosos hechos,

Y la gloria de la magnificencia de su reino.

13 Tu reino es reino de todos los siglos,

Y tu señorío en todas las generaciones.

14 Sostiene Jehová a todos los que caen,

Y levanta a todos los oprimidos.

15 Los ojos de todos esperan en ti,

Y tú les das su comida a su tiempo.

16 Abres tu mano,

Y colmas de bendición a todo ser viviente.

17 Justo es Jehová en todos sus caminos,

Y misericordioso en todas sus obras.

18 Cercano está Jehová a todos los que le invocan,

A todos los que le invocan de veras.

19 Cumplirá el deseo de los que le temen;

Oirá asimismo el clamor de ellos, y los salvará.

20 Jehová guarda a todos los que le aman,

Mas destruirá a todos los impíos.

21 La alabanza de Jehová proclamará mi boca;

Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.

 

 

La Segunda Lectura: Romanos 7:15-25a Aunque la naturaleza pecaminosa ahora no domina sobre el cristiano, como quiera tiene una lucha fuerte dentro de sí. El nuevo hombre y la naturaleza pecaminosa cada día tratan de destruir el uno al otro. Entonces, ¿quién nos salvará de esta lucha? Tenemos la victoria en Cristo Jesús Señor nuestro, quien es el descanso para nuestro alma.

15Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. 16Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. 17De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. 18Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.

21Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el mal está en mí. 22Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; 23pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros. 24¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? 25Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro.

 

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! En esto es glorificado mi Padre, en que den mucho fruto. ¡Aleluya!

 

El Evangelio: Mateo 11:25-30 Los misterios del reino de Dios están escondidos de los que en su orgullo se creen sabios e inteligentes. Pero en su hijo Jesucristo, Dios revela la salvación al pecador cargado y débil, y lo ofrece descanso para su alma.

 

25En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26Sí, Padre, porque así te agradó. 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

 

 

EL ESPÍRITU SANTO LLEVA NUESTRAS CARGAS A JESÚS

 

Existe un deporte a nivel mundial donde se busca la persona que pueda levantar más peso, este concurso se llama el hombre más fuerte, un islandés, actor y ex-basquetbolista es quien tiene el récord al cargar 501 kilos. ¿Cuántos kilos puede levantar usted? En oportunidades yo he levantado 50 kilos que es lo que pesa un bulto de cemento, pero es algo que he hecho de manera esporádica. Cada uno de nosotros podemos cargar físicamente una cantidad de kilos, pero también pensemos emocionalmente cuanto podemos cargar, muchas de nuestras enfermedades físicas que tenemos hoy en día son por causa de cargar lo que no podemos cargar, es el sobre peso emocional y espiritual que tenemos y es por esto que conocemos hermanos en la fe o familiares que hoy en día son medicados para controlar su vida emocional. Pero todo este tema de la sobre carga emocional y espiritual gira alrededor del primer mandamiento porque somos como Pablo, el pecado que mora en nosotros¸ nos hace confiar en nosotros mismos y en este mundo, pero no en Dios.

 

Pienso en Pedro, cada vez que tuvo oportunidad quiso cargar emocional y espiritualmente a Jesús, cierto día que el maestro estaba explicando lo necesario de ir a Jerusalén, la biblia nos dice: 22Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. 23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Mateo 16:22-23. Pero Pedro no aprendió, días después cuando Jesús estaba tomando la última cena con ellos vemos la misma actitud de querer seguir cargando a Jesús despues que el Señor dijo que uno de los doce lo iba a entregar y Pedro volvio a decir: 33Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré. 34Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces. 35Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo. Mateo 26:33-35. Los demás apostoles también cayeron en la trampa, quisieron cargar a Jesús. Pero todos nosotros sabemos lo que sucedió unas horas después, cada uno de los apostoles salieron a esconderse y Pedro negó conocer a Jesús tres veces. Cómo nos parecemos nosotros a los apostoles de Jesús, cuántas veces hemos querido tener sobre peso en nuestras vidas y lo único que logramos es enfermarnos, desilusionar y luego ser una carga para los demás y todo esto sucede por nuestro pecado en contra del primer mandamiento.

 

Sí somos coherentes con la historia bíblica y pensamos en Pedro y los demás apóstoles nos damos cuenta que ellos olvidaron las palabras que Jesús les enseñó en esta oportunidad y nosotros también olvidamos estas palabras donde vemos toda la sustitución de Jesús por cada uno de nosotros y por esto lo primero que hace nuestro Señor es orar y dar gracias a Dios, la confianza en Dios empieza por la oración y Jesús como nuestro Salvador lo hizo por cada uno de nosotros, dio gracias y alabó al Padre porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. 26Sí, Padre, porque así te agradó. ¿Qué fue lo que escondió el Padre? La obra de Cristo a aquellos que confían en sí mismos, aquellos que son sabios y entendidos, aquellos que creen cargar todo en este mundo, aquellos que no tienen confianza en Dios. Y nosotros en oportunidades se nos ha nublado nuestra vida espiritual cuando nos creemos sabios y entendidos en los momentos críticos de nuestra vida, cuando pecamos y no nos arrepentimos creemos que todos están equivocados y aún Dios, cuando tenemos problemas económicos nos hundimos cada vez que tomamos decisiones sin orar y consultar la voluntad de Dios en la Escritura, cada vez que tenemos problemas emocionales olvidamos quien es el único que nos puede ayudar y solo vamos al sicólogo, estos son ejemplos donde se nos ha escondido la voluntad del Padre y todo esto sucede por nuestro pecado que vive en nosotros. Pero hoy estamos entendiendo porque el Espíritu Santo es nuestro ayudador, el Paracleto, Él nos ayuda en los momentos más críticos de nuestras vidas y nos hace recordar lo que Dios hizo por nosotros, nuestro Ayudador hace que vivamos como dice el salmista: En la hermosura de la gloria de tu magnificencia, Y en tus hechos maravillosos meditaré. Salmo 145:5. Así es hermanos, en los momentos más difíciles de nuestra vida cada uno de nosotros meditamos en el hecho maravilloso de nuestra Salvación, 27Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. 28Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. El Espíritu Santo nos lleva a confiar en la perfección de Jesús porque es Dios, el Hijo conoce al Padre y esto solo lo puede decir alguien que es Dios, por esto Jesús cumplió el primer mandamiento por nosotros, nunca pecó y Él sí pudo llevar las cargas de todos nosotros pecadores, recordemos cuando una persona tenía lepra era considerada impura y tenía que vivir cubierta y lejos de la ciudad y Jesús les quitó esa carga al curar a muchos leprosos y esto lo hizo para mostrar que es Dios quien vino a vencer las obras del maligno. Pero también nos llama a llevar nuestras cargas a Él y viene a nuestra mente cuando Jesús tomó su cruz y empezó a cargarla hasta el Gólgota, no soltó su cruz, soportó el dolor de los clavos en sus manos y pies y todo esto para cargar nuestros pecados. Hoy solo en Cristo Jesús podemos encontrar el perdón y la vida eterna.

 

Pero nuestro Ayudador, el Espíritu Santo hace que vivamos guiados por Él mismo cuando nos dice en el pasaje para este día: 29Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; 30porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga. El yugo que Jesús nos pide que llevemos se puede definir como toda la vida y la esperanza cristiana. Cuando hemos adoptado ese yugo, los mandamientos ya no son una carga pesada que nos aplasta y nos destruye. Al contrario, son expresiones de la voluntad de Dios en las que nos deleitamos, porque buscamos caminos para expresar nuestra gratitud para con Dios por las bendiciones de su gracia. Y esto sucede porque el Espíritu Santo ha puesto nuestra confianza en Cristo quien soportó por nosotros, y tenemos su promesa de que nos dará la fuerza para soportarlas y que las canalizará para toda clase de bendiciones. Cuanto más sigamos fielmente a Cristo, más fácil es su yugo y su carga más ligera. Por esto mis hermanos, a partir de hoy, pensemos cual problema tenemos en este mundo, enfermedad, economía, pasando por divorcios o nuestra familia está llena de problemas, el desempleo o la soledad nos está haciendo pedazos, todas estas circustancias llevémoslas a Jesús quien solo Él puede cargar todo esto por nosotros, Él ya lo cargó y ahora nos da la seguridad que, en Él, todo está solucionado porque nuestro enemigo, el diablo, fue derrotado por Él. Pedro al igual que nosotros aprendió que solo las cargas las puede llevar Jesús, el evangelio de Juan termina con la historia de Jesús resucitado y Pedro pescador, tres veces le preguntó Jesús que si lo amaba y tal vez recordándole su negación en la noche del jueves santo y ahora Jesús por amor a Él lo estaba restituyendo, le estaba recordando que ÉL en su vida perfecta y en la cruz cargó todas sus inseguridades y ahora estaba llamándolo para que se reactivara en el ministerio y esto nos enseña que en los momentos más difíciles de nuestra vida es el momento indicado para predicar la gracia de Dios, es el momento de orar y enseñar a otros que ningún problema en este mundo es comparable con la incredulidad, el pecado y la muerte eterna, por esto hoy y cada vez que estemos pasando momentos difíciles escuchamos de Jesús, bástate mi gracia. Amén

 

 

 

 

 

 

 

Los Himnos:

 

El Sermón:

 

El Predicador: El Liturgista:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús es mi pastor

28 El profundo amor de Cristo

31 Manos cariñosas

76 Oh amor de Dios

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor orienta

85 No me abandones, Dios

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

 

Culto Cristiano:

54 ¿Vives triste y angustiado?

198-206 Los himnos de invitación

219 Roca de la eternidad

239 El rey de amor es mi pastor

240 En Jesucristo se halla la paz

242 Jesús es mi pastor

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en ti

251 Oh que amigo nos es Cristo

404 Hosanna al Hijo de David

 


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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