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El sexto domingo después de epifanía

(Verde)

 

Tema del día: La ley de Dios es clara: Dios exige la perfección no sólo en lo que hacemos, sino también en lo que pensamos y decimos. Y es por eso que necesitamos a Jesucristo, el único Salvador de la condenación de la ley.

 

La Colecta: Oh Señor, te suplicamos que escuches misericordiosamente los ruegos de tu pueblo y le concedas que comprenda y discierna sus deberes, haciendo que tu gracia y virtud le muevan a cumplirlos con fidelidad; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Primera Lectura: Deuteronomio 30:15-20 En esta lectura Moisés nos dice que es imposible ser neutrales espiritualmente, porque la ley declara que los que hacen lo que exige la ley son justos y los que no lo hacen quedan condenados.

 

15Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; 16porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga en la tierra a la cual entras para tomar posesión de ella. 17Mas si tu corazón se apartare y no oyeres, y te dejares extraviar, y te inclinares a dioses ajenos y les sirvieres, 18yo os protesto hoy que de cierto pereceréis; no prolongaréis vuestros días sobre la tierra adonde vais, pasando el Jordán, para entrar en posesión de ella. 19A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia; 20amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.

 

El Salmo del Día: Salmo 119a

 

Alef

1 Bienaventurados los perfectos de camino,

Los que andan en la ley de Jehová.

2 Bienaventurados los que guardan sus testimonios,

Y con todo el corazón le buscan;

3 Pues no hacen iniquidad

Los que andan en sus caminos.

4 Tú encargaste

Que sean muy guardados tus mandamientos.

5 ¡Ojalá fuesen ordenados mis caminos

Para guardar tus estatutos!

6 Entonces no sería yo avergonzado,

Cuando atendiese a todos tus mandamientos.

7 Te alabaré con rectitud de corazón

Cuando aprendiere tus justos juicios.

8 Tus estatutos guardaré;

No me dejes enteramente.

 

 

La Segunda Lectura: 1 Corintios 2:6-13 Por medio de la fe nosotros tenemos la verdadera sabiduría, o sea, que conocemos a Jesucristo como nuestro Salvador.

 

6Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen. 7Mas hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta, la cual Dios predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, 8la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. 9Antes bien, como está escrito:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

10Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios. 11Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios. 12Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, 13lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.

 

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. ¡Aleluya!

 

El Evangelio: Mateo 5:21-37 Jesús en su sermón del monte revela que tan difícil es cumplir con las exigencias de la ley, porque Dios no sólo exige la obediencia en nuestras acciones, sino también en nuestros pensamientos y actitudes. Pero Dios nos salvó de la condenación de la ley y ahora nos anima a obedecer esta misma ley para agradecerle.

 

21Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. 22Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego. 23Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, 24deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda. 25Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel. 26De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.

27Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. 28Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. 29Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. 30Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

31También fue dicho: Cualquiera que repudie a su mujer, dele carta de divorcio. 32Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.

33Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: No perjurarás, sino cumplirás al Señor tus juramentos. 34Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; 35ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 36Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello. 37Pero sea vuestro hablar: Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.

 

 

Mateo 5:21-37 – Hijos de Dios, la epifanía nos enseña al que fue perfecto por nosotros

 

La gracia y la paz de parte de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre, y la comunión del Espíritu Santo esté con cada uno de ustedes. Pueden ponerse de pie para el evangelio de este día.

 

Leyendo un periódico en el año 2020 sobre un acontecimiento en Irán donde tres jóvenes condenados por robo. Normalmente, el castigo para robo es unos 5 años más o menos en la cárcel. Pero en el caso de estos jóvenes, no tenían tanta suerte de ser encarcelado por 5 años. El castigo para ellos era amputación de cuatro dedos de la mano derecha. Seguro que se lo pensarían dos veces antes de volver a robar, especialmente con el recordatorio constante de su mano derecha casi sin dedos. Con leyes tan estrictas, me imaginaría que la tasa de criminalidad sería muchísimo menos que otros países, pero la verdad es que, en unos crímenes, Irán no está tan diferenciado de los otros países. Esto nos hace pensar: ¿Cómo podemos realmente cambiar nuestros comportamientos y vivir con rectitud? En nuestro texto para hoy, aparentemente, Jesús nos dice lo que fue hecho a los jóvenes - amputar las partes que nos hacen pecar. Pero ¿significa eso lo que dice? Vamos a ver la enseñanza de Jesús cuando dice cosas así en esta parte del sermón del monte, porque es clara la voluntad del Padre dada en este sermón: Sed perfectos como el Padre es perfecto. ¿Cómo se lleva a cabo esta tarea tan imposible?

En el sermón del monte, Jesús habla a creyentes sobre la vida cristiana, y en nuestra sección para hoy, él había acabado de decir esto: Porque os digo que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Este contexto es muy importante para nuestros versos porque en estos versos Jesús explica lo que una vida con justicia mayor que la de los escribas y fariseos se ve, puesto que nuestra justicia no es mayor que la de ellos porque también hemos estado por encima de la justicia de Dios como ellos. En aquel entonces, los fariseos y escribas pensaban que han seguido los mandamientos sin fallar. Pero en estos versos Jesús nos explica que la carne pecaminosa puede pecar contra los mandamientos en muchas maneras, más que en el acto mismo. Aquí tenemos una lista de mandamientos con explicaciones para que podamos entender mejor como debemos ser perfectos como el Padre es perfecto.

Jesús empieza con el quinto mandamiento: Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Por supuesto sabemos que asesinar es pecado. Eso está escrito en nuestros corazones desde nuestra concepción. Pero Jesús nos explica qué la ira contra su hermano es pecado también. Leemos en otras historias que existe la ira justa que tiene que ver con el honor y la verdad de Dios, pero Jesús está hablando sobre la ira pecaminosa – la ira que nos lleva al odio y nos hace decir cosas feas como: necio y fatuo. Yo me acuerdo cuando era niño que tristemente eso pasaría mucho. Tengo 7 hermanos menores, y a veces ellos hacían y decían cosas molestas. ¿Y estaba yo paciente con ellos? La mayoría del tiempo, no. Yo en mi ira decía: ¡cállate la boca, estúpido! O algo así. ¿Pueden pensar ustedes en un momento así? Un momento en que tuvieron tanta ira que hicieron o dijeron algo pecaminoso contra su hermano en la fe o al prójimo. Sabemos que no hemos vivido perfectamente en esto. Hemos pecado contra el quinto mandamiento.

Jesús siga explicando el sexto mandamiento: Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Cada día, parece que la sociedad da menos importancia a este mandamiento. El matrimonio tiene cada vez menos respeto. Además, divorcio es algo muy común y aceptable que rompe muchas familias. Pero todavía, la mayoría sabe que tener relaciones íntimas con alguien fuera del matrimonio no es bueno. Pero Jesús nos explica que este mandamiento aplica a nuestros pensamientos también. Yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Y lo mismo aplica a las mujeres mirando y pensando esas cosas sobre hombres. En esto, el mundo está perdido. ¿Qué fácil es ver fotos y videos inapropiados en los teléfonos y computadoras? Todavía sin intención, hay muchas propagandas y anuncios que aparecen automáticamente por Facebook y Google que tienen imágenes inapropiadas. O también ¿Qué fácil es ver a un hombre o mujer en la calle y pensar algo que no debe en un momento? Pecamos también contra el sexto mandamiento.

Y Jesús nos dice: si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. ¿Está hablando Jesús literalmente de hacer estas cosas? Muchos creen que estas palabras son figurativas, pero no, Jesús nos enseña que: Si realmente su ojo o mano les hace pecar, vale la pena cortarlo del cuerpo y evitar el infierno. Sabemos que, en el caso de cáncer, a veces es necesario cortar un miembro del cuerpo para salvar a la persona. Solo tiene sentido hacer lo mismo para nuestra salvación. Pero necesitamos pensar en lo que realmente nos hace pecar. ¿Si cortamos casi todos nuestros miembros, piensan ustedes que todavía pecaríamos – pensando en nuestros corazones cosas pecaminosas que no podríamos hacer físicamente? Claro que sí. Entonces, la solución no es cortar su mano, sino limpiar su corazón. ¿Y cómo es posible? Solo con el evangelio de Cristo en palabra y sacramento.

Jesús termina esta sección del sermón hablando sobre el segundo mandamiento. El juramento es algo muy serio. En aquel entonces, los fariseos y escribas habían hecho un sistema de juramentos en que algunos estaban considerados más serios que otros. Por esto, solo usaban el nombre de Dios si fuera un juramento muy serio. Si no, solo juraban usando el nombre del templo, Jerusalén o hasta su propia cabeza. ¿Pero que significa eso? Significa que simplemente hablar la verdad no es tan importante. Significa que usted necesita usar a Dios como testigo para asegurar de que lo que usted habla es verdad. Pero eso no es un uso bueno del nombre de Dios. Debemos adorar y orar usando el nombre de Dios, no asegurar de que vamos a cumplir nuestras tareas antes del fin de semana. Si no siempre dejamos que nuestro sí sea sí y no sea no, Jesús dice: lo que es más de esto, de mal procede. Pecamos también contra el segundo mandamiento. Vemos que en esta sección no alcanzamos los estándares que Jesús nos ha puesto. Nuestra justicia no es mayor que la de los fariseos.

Pero recuerden ustedes quién está hablando en este sermón del monte – Jesús. Él sabía exactamente lo que estaba predicando. Dios tiene estándares perfectos y no acepta menos. Por esto, el segundo uso de la ley como espejo nos hace ver nuestra incapacidad de alcanzar los estándares perfectos. Y allí entra el evangelio. El mismo Jesús vino para cumplir perfectamente los estándares por nosotros. Jesús vino para vivir una vida perfecta en nuestro lugar.

El quinto mandamiento. Durante la vida de Jesús, siempre pensaba en el bienestar de los demás. Nunca en su vida tenía ira injusta. En Mateo 14, Marcos 6, Lucas 9, y Juan 6 leemos que Jesús alimentó a los 5.000 en vez de reprenderlos por no planear su comida. Y durante su ministerio, ¿Cuántas veces dudaron sus discípulos? Muchos. Pero cada vez, Jesús tenía paciencia con ellos y los enseño pacientemente. Y más, cuando Jesús estaba colgado en la cruz con su propia gente lanzando insultos y burlas a él, ¿Qué hizo? ¿Lanzó burlas e insultos con ira y venganza? No. Como leemos en Lucas 23:34, Jesús dijo: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. 

Y el sexto mandamiento. Jesús cumplió eso también. Desde su nacimiento, Jesús tenía una meta grande – salvar al mundo de su pecado – y él nunca anduvo en otro camino. Jesús respetaba completamente el matrimonio establecido por Dios y siempre animaba a otros respetar y valuar sus matrimonios. Leemos en Efesios 5 que el matrimonio está modelado a partir de la relación de Cristo y la iglesia. Efesios 5:25-27 nos dice: Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. En Jesús vemos el cumplimiento perfecto de un esposo en su matrimonio.

Y el segundo mandamiento. Jesús siempre usó el nombre de Dios perfectamente. Primero, Jesús siempre habló la verdad. Leemos muchas veces que Jesús empezó sus enseñanzas con las palabras: De cierto yo les digo. Jesús no necesitó jurar por Dios en cosas diarias porque el simplemente habló la verdad todo el tiempo. Además, Jesús oró y alabó a Dios usando su nombre como se debe usar. Como leemos en Juan 12:28, Jesús dijo: Padre, glorifica tu nombre. Jesús vivió perfectamente siguiendo el segundo mandamiento también.

Jesús no solo ensenó los estándares, también él cumplió los estándares perfectamente. Por todas las veces que hemos pecado contra el segundo, quinto, sexto, o cualquier otro mandamiento Jesús nos ha perdonado por su vida perfecta, y muerte inocente. Y además él nos ha garantizado la resurrección de la muerte por su resurrección el tercer día. Ahora, podemos leer esta sección de nuevo. Podemos utilizar el tercer uso de la ley como guía para guiar nuestras vidas nuevas en el evangelio.

En la fe creada por el Espíritu Santo, él nos da el poder para vivir diferente. Podemos ser guiados por este sermón del monte para vivir vidas santas conforme a los mandamientos. Podemos cuidar a nuestra relación con nuestro prójimo. Cuando uno nos hace o dice algo molesto, podemos responder en amor. Cuando alguien tiene algo en contra a nosotros, podemos arreglar la situación y ser bien preparados para adorar a nuestro Dios y recibir la Santa Cena y el perdón de los pecados. También podemos guardar nuestros matrimonios y vidas como nos dice el sexto mandamiento. Podemos guardar nuestros ojos y mentes de tentación en nuestras vidas diarias. Tenemos la oportunidad diariamente de respetar y honrar a nuestros esposos y esposas porque ese matrimonio era establecido por Dios mismo. Y también, podemos honrar el segundo mandamiento por siempre hablar la verdad en nuestras vidas diarias. No necesitamos jurar sobre cualquier cosa, sino honramos este mandamiento y el cuarto mandamiento por jurar solo en situaciones serias como en la corte o cuando aceptamos una posición en el gobierno o la iglesia. En todo esto damos gracias a Dios porque ve perfecta nuestra vida porque Jesús ya vivió perfectamente por nosotros. Amén.

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

48 Busca primero el reino de Dios

51 Dios de gracia, Dios de gloria

53 Seguidme a mí, dice el Señor

55 Serviremos al Señor

88 Sublime gracia

90 ¡Oh Cristo de infinito amor!

 

Culto Cristiano:

58 Afligido y castigado

64 Jesús, mi bien

67 Santo Cordero

113 Preciosa herencia otorga Dios

114 Sabia, justa y toda pura

202 Oí la voz del Salvador

205 Venid pecadores, que Dios por su amor

207-217 Himnos de arrepentimiento y confesión


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