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Meditación - 2022 noviembre 5

(Lectura de la Biblia en tres años: Números 29:18–40, Marcos 13:8–15)

CONOZCAMOS AL CORDERO DE DIOS

Ya sabéis que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir (la cual recibisteis de vuestros padres) no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación

1 Pedro 1:18-19

Cuando Juan el Bautista estaba predicando por el río Jordán, un día señaló a Jesús y anunció a todos: “¡Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo!” (Juan 1:29). Por muchos años, Dios había estado preparando a su pueblo para este día y la llegada de su Hijo.

Muchos siglos antes, en el libro de Éxodo, Dios le había dicho a su pueblo la manera en que debía tener su última comida antes de salir de Egipto. Cada familia debía matar un cordero macho de un año que fuera perfecto en toda manera. Parte de la sangre de ese cordero debía usarse para pintar los lados y la parte de arriba de la puerta de su casa, porque esa misma noche el Señor iba a matar a todos los niños primogénitos de Egipto. Sin embargo, el Señor pasó sobre los hogares marcados con la sangre pintada en la puerta. A partir de entonces, cada año, el pueblo de Dios celebraba la fiesta de la Pascua, y recordaba que el Señor los había salvado.

Entonces, cuando Jesús llegó al río Jordán, vino como “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. El vino para salvar a su pueblo, porque ellos eran esclavos del pecado y condenados al infierno. La única esperanza que tenían era que Dios que los salvara de ellos, por causa su amor y misericordia.

Jesús es el Cordero de Dios que llevó la vida perfecta al guardar la ley de Dios sin ninguna falla. Como el cordero pascual, fue sacrificado al morir en la cruz y su sangre nos marca como el pueblo de Dios. No solo eso, sino también su sangre nos limpia de la suciedad de nuestros pecados y nos cubre con su santidad.

Para recordar todo lo que Jesús hizo por nosotros, nuestro Salvador nos dio la Santa Cena. Allí Jesús es el Cordero de Dios que quiere asegurarnos del perdón por medio de su cuerpo y sangre, junto con el pan y el vino. ¡Gracias a Dios por enviarnos a su Hijo “el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”!

Oración:

Jesús, tú nos das la bienvenida y nos perdonas. Por lo tanto, sigue morando en nuestros corazones y sigue librándonos: del pecado, del temor a la muerte, y del infierno. Siempre sigue ayudándonos a creer en tus promesas. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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