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Meditación - 2022 marzo 4

04 de marzo de 2022

(Lectura de la Biblia en tres años: Jonás 1–2, Apocalipsis 12:1–7)

Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

S. Mateo 22:37,39

Este es el resumen, el contenido principal, el real y verdadero significado de todos los mandamientos. Cada mandamiento no es sino la aplicación a casos particulares del mandato de amar. Esto tiene que ser el corazón vivo de todos los mandamientos; cada mandamiento en particular es solamente una pulsada que debe y tiene que salir de este corazón. "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente ---Amaras a tu prójimo como a ti mismo." Así dijo Cristo, así dice toda la Escritura. Y puedes ver que así es la cosa, querido cristiano. Hasta cierto punto todos los humanos pueden ver esto, especialmente al oírlo. Ya que Dios es el Altísimo, ya que es la Bondad misma, y digno de ser amado sobre todas las cosas, tienes que amarlo con todo tu corazón, con toda tu alma, y con toda tu mente. Si no haces esto, estás en el pecado, y haces lo malo. Y ya que Dios valoriza a tu prójimo tan altamente como a ti, tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Si no haces esto, eres pecador, y haces lo malo. Dios no desea ningún cumplimiento externo, de mala gana, servil, y sin amor de sus mandamientos. Es el amor el que tiene que impulsarte al cumplimiento de todos los mandamientos. Si tienes este amor, como Dios te lo exige, gustosa y propiamente cumplirás los mandamientos. Servirás a Dios a la perfección, no harás ningún daño a tu prójimo, sino sólo el bien. "Así que el cumplimiento de la ley es el amor." (Rom. 13:10). Si no tienes este amor, te falta el corazón, estás muerto, pecaminoso completamente, y no puedes guardar ninguno de los mandamientos de Dios. ¿Tienes este amor, oh cristiano?

Ya que eres un hijo regenerado de Dios, empiezas, es cierto, a amar a Dios y a tu prójimo. Pero, ay, ¡Cuánto le falta a tu amor todavía la verdadera calidad y fortaleza!

¡Qué pecaminoso eres, qué pecaminoso soy yo! ¿No es así? El amor propio crece como la maleza en nosotros. Y el amor a Dios y al prójimo no es más que una planta delicada, pobre y miserable en la sombra y entre la maleza de muchos pecados.

Oración: Oh Dios altísimo, fuente de bondad, digno de ser amado, cuyo amor hacia mí y los demás pecadores en la tierra no tiene límite ni medida, que no escatimaste a tu propio Hijo, sino que lo entregaste por todos nosotros para que en él pudiéramos vivir para siempre: sigue teniendo misericordia de mí, pobre pecador, y por los méritos de Cristo perdóname por amarte tan poco y guardar tan mal tus mandamientos. Y por medio de tu Espíritu Santo, oh Señor, enciende en mi corazón amor hacia ti y hacia mi prójimo, y concede que en la vida eterna esta pequeña llama se convierta en un fuego perfecto y santo. Amén.


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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