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Meditación - 2022 junio 4

(Lectura de la Biblia en tres años: Génesis 45, Mateo 14:6–12)

 

Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!

Gálatas 4:6

Los que no creen en nuestro querido Salvador Jesucristo no pueden realmente orar de una manera que agrade a Dios. No conocen ni aceptan la gracia y amor de Dios que se encuentran solamente en Jesucristo, y son recibidos solamente por medio de la fe en él.

Están sujetos a la ira de Dios. ¿Cómo podrían realmente orar? ¿Cómo podrían tener la confianza de un niño en Dios que es necesario para una verdadera oración? ¿Cómo pueden sus oraciones ser aceptables y agradables a Dios? No, los. incrédulos no pueden orar. Pero nosotros los pobres pecadores que creemos en Jesucristo somos los hijos amados de Dios. Y Dios ha enviado el Espíritu de su Hijo en nuestros. corazones, quien clama desde dentro de nosotros y junto Nosotros podemos verdaderamente orar, -y hacerlo de una con nosotros: " ¡Abba, Padre!" manera que agrada a Dios. Tenemos la gracia de Dios, somos santos muy amados. Siempre oramos en el nombre de Jesucristo. En toda nuestra oración y súplica nos basamos en esto, que por medio de Jesucristo hemos sido reconciliados con Dios. Y desde dentro de nosotros y junto con nosotros el Espíritu Santo siempre ora y hace súplica. El es el Espíritu de nuestro Salvador, a quien el Salvador ha enviado a nuestros corazones. Así oramos con. una confianza que es aceptable dependemos de la palabra de nuestro Salvador y confiamos en ella: "De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará." (San Juan 16:23). Somos guiados por el Espíritu de Cristo, quien es a la vez el Espíritu del Padre, para contar a nuestro Padre Celestial todo, así como lo hacen los niños, todos nuestros problemas, y siempre confiar en que él misericordiosamente concederá la respuesta a nuestras oraciones y nos dará los dones mejores y más saludables. Esta, oh querido cristiano, es verdadera oración

Oración:

Ah, mi Padre celestial, en todo tiempo dame el mejor Maestro para enseñarme a orar, tu Espíritu Santo, el Espíritu de tu querido Hijo, mi Salvador, para que en el nombre de él, mi Redentor, pueda orar a ti, y para que en la verdadera fe y confianza gozosa pueda encomendarme en tus todopoderosos brazos extendidos. Y luego escucha mi oración, olí Padre, y rica y abundantemente dame todo lo que sea bueno, benéfico, y saludable para mí, y llena mi pobre corazón con gozo y paz. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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