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Meditación - 2022 junio 2

(Lectura de la Biblia en tres años: Génesis 44:1–17, Mateo 13:51–58)

 

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6

¿Qué debemos pedir en nuestras oraciones? Querido cristiano, ¿no ves lo que dice Dios? En vez de preocuparte y molestarte, haz conocidas tus peticiones delante de Dios en la oración y ruego, dándole gracias con todo tu corazón por ser un Dios misericordioso, que desea tu oración. Pide todo a Dios en oración, no hay excepción. Puedes pedirle a Dios las cosas grandes. Nada es demasiado grande que él no lo pueda dar. Y también puedes pedirle a Dios las pequeñeces. Nada es demasiado pequeño o insignificante para que tu amante Padre celestial no lo tome en cuenta. Sobre todo, sin embargo, pídele a Dios las grandes y gloriosas bendiciones espirituales que son necesarias para tu bienestar espiritual, por tu eterna salvación. Cada cristiano sabe que esto es de suma importancia. Y también le pide a Dios las bendiciones temporales que son necesarias para conservar esta vida.

Pero tienes que actuar como un hijo amado de Dios, y no pedir por ignorancia presuntuosa las cosas que estén en conflicto con la gloria de Dios y con tu bienestar temporal y espiritual. Jesús dijo: "Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá." (San Marcos 11:24). ¿Pero puedes realmente creer que Dios te daría algo que no promovería su gloria divina y tu bienestar temporal y espiritual? La gloria de Dios se promueve solamente cuando da dones realmente buenos.

Oh cristiano, no tengas cuidado de nada, sino en todo, por oración y ruego, con acción de gracias, haz conocidas tus peticiones ante Dios. Pero mantén siempre una mente sencilla, que firmemente cree que Dios sabe mejor que tú lo que es realmente bueno y saludable para ti. Oiremos más de esto mañana.

Oración:

Te doy gracias, mi querido Padre Celestial, que por tu promesa misericordiosa me quitas todas mis preocupaciones, y me dices invocarte, y confiar que tú me darás lo que sea mejor para mi en el tiempo y en la eternidad. Dame, Santo Padre bondadoso, el espíritu de adopción, que pueda encomendar con confianza y gozo todo mi destino a ti, siempre mirándote, siempre invocándote; porque tú eres mi Dios sumamente bondadoso por medio de Jesucristo mi Salvador. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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