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Meditación - 2022 febrero 14

(Lectura de la Biblia en tres años: Oseas 3-4, Apocalipsis 3:7-13)

GARANTÍA ETERNA

Pero ustedes no creen porque no son de mi rebaño. Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. Mi Padre, que me las ha dado, es más grande que todos; y de la mano del Padre nadie las puede arrebatar.

—Juan 10.26-29

Un día compré un electrodoméstico que tenía garantía de un año. Al tercer día se quemó. Recién once meses después llegó el repuesto. Pero al encenderlo en el mismo local de la garantía volvió a quemarse. Lo remplazaron con uno nuevo y extendieron la garantía por otro año. A la semana volvió a quemarse y a repetirse la misma historia. No siempre las garantías humanas son las mejores. Pero las de Dios sí son absolutamente confiables (Hebreos 6:13)

En el texto de hoy Jesús enseña que solo hay dos rebaños: uno que es suyo y otro que no lo es. Cristo garantiza que a sus ovejas él les da vida eterna, que ellas no perecerán jamás y que nadie puede arrebatárselas. Puesto que él es totalmente confiable podemos estar seguros que así es y así será.

Pero ¿Somos sus ovejas? La Biblia manda: «Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos.» (2 Corintios 13:5). Jesús dice que sus ovejas oyen su voz y le siguen ¿Escuchamos al Señor y le seguimos perfectamente? (Mateo 5:48) Oír su voz significa apreciar en serio y perfectamente la Palabra de Dios dándole la primera prioridad en nuestra vida (Salmos 138:2). Seguirlo significa poner en práctica sus enseñanzas (Santiago 1:21,22). No hemos hecho esto perfectamente y por eso somos merecedores de toda la ira de Dios (1 Samuel 15:22,23). Fallamos principalmente cuando confiamos en que nuestro esfuerzo por obedecer los mandamientos nos pone en buena relación con él. Pero la Biblia dice que no es por nuestras obras, sino por su misericordia, que entramos en una buena relación con Dios.

Solo Cristo apreció perfectamente la palabra de Dios y lo hizo en lugar de nosotros (Juan 8:46,47) y por la fe los méritos de la obediencia de Cristo nos han sido atribuidos. Con su muerte en la cruz él pagó nuestra culpa y pecado. En gratitud vamos a querer dar la primera prioridad a Dios y su Palabra en nuestras vidas con la mayor diligencia que nos sea posible (Hebreos 2:1).

Oración:

Señor, gracias te doy porque ser de tu rebaño no depende de mis obras sino de los méritos de tu Hijo Jesucristo, mi Salvador. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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