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Meditación - 2022 agosto 26

(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 14:13–31, Mateo 28:16–20)

SEGUIR A JESÚS SIGNIFICA ODIARNOS A NOSOTROS MISMOS

"Si alguno viene a mí… [debe aborrecer] hasta su propia vida. [A menos que lo haga], no puede ser mi discípulo"

Lucas 14:26

¿Es cualquier tesoro en la tierra más importante que nuestra vida? No, porque si perdemos la vida, perdemos todo lo demás. Jesús nos dice que seguirlo significa odiarnos a nosotros mismos y hasta entregar nuestra propia vida por él si fuera necesario. Para los creyentes, Jesús es más importante que la vida misma.

Jesús no nos ha pedido que demos la vida por él, pero puede haber oportunidades en que la vida del cristiano esté en peligro debido a la fe. Ahora, tampoco nos ha pedido que vivamos despreocupadamente, sino lo que pide es que debemos odiarnos a nosotros mismos. Suena raro, ¿verdad? Pero esto significa que como creyentes odiamos la naturaleza pecaminosa que mora dentro de cada uno de nosotros. Esa naturaleza es egoísta y solamente se preocupa por ella misma. Por medio de la pregunta: "¿Qué es lo mejor para MI?" Jesús pide que olvidemos estos pensamientos egoístas y que nos fijemos en él para saber cómo actuar.

Por ejemplo, San Mateo informa que en una ocasión la madre de Santiago y de Juan, dos discípulos de Jesús, se acercó a él y le pidió que a sus hijos les otorgara el lugar de más honor en su reino. Los otros discípulos se molestaron porque ellos también querían ese honor para ellos. Entonces Jesús les explicó a todos cuál es nuestro propósito en la tierra, como sus discípulos: “[Sean] como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por todos” (Mateo 20:28).

¿Dónde estaríamos si Jesús no hubiera venido a servirnos? ¿Dónde estaríamos si Jesús no hubiera sufrido y muerto por nosotros? Estaríamos perdidos por toda la eternidad en el fuego del infierno. Esto es lo que merecemos debido a nuestros pecados. El único deseo de nuestro Salvador y Redentor, fue el de hacer la voluntad de su Padre y por eso Jesús voluntariamente dejó el cielo para llevar la vida perfecta en la tierra. Luego Jesús entregó voluntariamente su vida en la cruz el Viernes Santo, como el pago por nuestros pecados. Por medio de su sacrificio nos salvó para que pudiéramos tener la vida eterna en el cielo, como un regalo. Jesús nunca dudó del propósito por el cual tuvo que venir a este mundo: “He venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia” (Juan 10:10).

Cuando odiamos la naturaleza y la vida pecaminosa, permanecemos en la nueva vida cristiana de fe. Dios creó esta vida en nosotros por medio de su palabra.

Oración:

Señor, ayúdanos a seguir odiando el pecado, y así como tú nos has servido, que nosotros también podamos seguir sirviéndote. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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