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Meditación - 2021 septiembre 18

(Lectura de la Biblia en tres años: Isaías 65, 2 Tesalonicenses 1:1–2)

CUANDO AL MALO LE VA MUY BIEN

En verdad, ¡cuán bueno es Dios con Israel, con los puros de corazón! Yo estuve a punto de caer, y poco me faltó para que resbalara. Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados.

—Salmo 73:1–3

Es muy fácil sentirse contento con lo que uno tiene cuando se tiene todo lo que se ha querido tener. En esas circunstancias parecería que hay personas que prácticamente son paganos impíos y no obstante están contentos con lo que tienen pues tienen absolutamente todo. Asaf, confiesa que sintió envidia de los impíos pues veía que a la gente mala le iba bien. ¿Se equivocó la Biblia?

Asaf, el escritor del Salmo 73 notó en su tiempo que habían malvado a los cuales les iba muy bien en la vida con mucha salud y que inclusive llegaban al final de sus días llenos de riquezas y bienestar. Asaf confiesa que sintió envidia y llegó a pensar que tal vez ser malo no tiene malas consecuencias. Sin embargo la Biblia es clara en que el castigo por el pecado y la maldad es el fuego del infierno o muerte segunda. Por esto, Asaf, corrigió su equivocada manera de pensar y confiesa: «¡En un instante serán destruidos, totalmente consumidos por el terror!» (19). Asaf reconoce que poner la mirada en nuestras circunstancias externas puede confundirnos. Como está escrito: «Vivimos por fe, no por vista.» (2 Corintios 5:7). Puesto que la palabra de Dios es la verdad (Salmo 100:5; 119:160) todo pensamiento contrario a lo que ella enseña es mentira (Salmo 62:9 116:11).

Las mentiras del diablo y de nuestra propia carne pueden debilitar nuestra fe. Por esto es importante cerrar los oídos a las enseñanzas erradas. Una doctrina falsa puede debilitar la fe inclusive al punto de llegar a perderse (Mateo 13:19–22). Por causa de nuestro viejo Adán tenemos la tendencia a no creer en la Palabra de Dios y estamos inclinados a creer las mentiras del diablo. Por esto merecemos toda la ira de Dios. Cristo como nuestro sustituto creyó la palabra de Dios y sufrió en la cruz el castigo que merecemos. En gratitud vamos a querer sujetar todos nuestros pensamientos a la autoridad de la Biblia de modo que todo lo que creamos y practiquemos sea acorde con sus enseñanzas.

Oración:

Señor, gracias te doy porque me has iluminado con la luz de tu evangelio. Te suplico que siempre brille tu luz en mí: glorioso evangelio de amor. No hay mayor bien, ni riqueza más grande que tu misericordia. Gracias a ti puedo reposar de querer salvarme por mis propios méritos y quiero compartir este gozo con los demás. Guárdame de caer en la tentación de imaginar que a los impíos les va bien al abundar en riquezas materiales. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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