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Meditación - 2021 mayo 26

(Lectura de la Biblia en tres años: Salmo 148, 1 Corintios 16:5–12)

AQUÍ ESTOY. ¡ENVÍAME A MÍ!

Entonces oí la voz del Señor que decía: —¿A quién enviaré? ¿Quién irá por nosotros? Y respondí: —Aquí estoy. ¡Envíame a mí!

—Isaías 6:8

Es innegable, a pesar de los errores que cometemos, que el ser humano se distingue del resto de la creación visible en muchos aspectos. Pero hay uno que resalta por encima de los demás: el anhelo de darle sentido a su existencia. ¿Cómo así?

La gran mayoría de los seres del planeta tierra existen para cumplir su papel en la naturaleza y lo hacen guiados por un cuidadoso programa de vida que se realiza de modo instintivo. A diferencia de estos, el ser humano necesita un sentido superior que oriente su existencia. Solo el hombre produce obras de arte únicas de forma deliberada, investiga, estudia, proyecta, se esfuerza y lo logra. A este motor que mueve al ser humano a alcanzar importantes logros se ha denominado «ideal» todo esfuerzo que una persona dedica empleando el tiempo y recursos que le sobran después de los empleados para sostener su existencia apuntan su ideal. Dios también tiene un ideal para el ser humano. Puesto que todos hemos pecado y merecemos la condenación eterna, en lugar de proceder de inmediato, Dios nos otorga un tiempo de gracia y tiene un ideal para ese tiempo de gracia: el que lo vivamos, en gratitud, bajo su gracia, una vida en gracia. De esto trata el pasaje de la mediación de hoy. Isaías tuvo una visión de Dios. Ver a Dios siendo pecador significa muerte. No obstante Dios limpia a Isaías de su pecado y él, en gratitud, se brinda para llevar el mensaje de salvación a otros, que como él, son conscientes del peligro de ser pecador impenitente. ¿Quién dirá, envíame a mí?

Oración:

Señor, confieso que a mi viejo Adán le agrada pensar que algún mérito puedo tener para ganar la salvación o para serte agradable tratando de cumplir la ley moral. Pero tu palabra me enseña que todas mis buenas obras hechas con la meta de obtener la salvación, son delante de ti como trapo de inmundicia. A ti te agradan solo las buenas obras hechas en amor y fe a Jesús. Gracias te doy porque los méritos de Jesús me han sido atribuidos a mi favor gratuitamente y porque sólo por sus méritos tengo la salvación. Concédeme permanecer firme en esta verdad y rechazar con firmeza y convicción la falsa doctrina del diablo. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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