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Meditación - 2021 mayo 14

(Lectura de la Biblia en tres años: Salmo 127–128, 1 Corintios 14:16–21)

LOS APÓSTOLES ADORAN A JESUCRISTO

Sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y fue llevado al cielo. Ellos, entonces, lo adoraron y luego regresaron a Jerusalén con gran alegría.

—Lucas 24:51–52

«Adoro la calle en que nos vimos, la noche cuando nos conocimos», con estas palabras comienza la letra de una popular canción de Armando Manzanero inspirada en un vals peruano. Aunque emplea varias veces el término “adoro” ninguna persona en su sano juicio diría que, en esa canción, significa lo mismo que en el texto de nuestra meditación de hoy. ¿Cuál es la diferencia?

En nuestro idioma, usamos una misma palabra con diferentes significados que pueden ser identificados examinando el contexto. La palabra tierra tiene cerca de 14 acepciones: tierra como todo el planeta, como solo polvo, como un país, un terreno, o una forma de energía eléctrica. De igual manera, en español, el verbo adorar se refiere a la suma reverencia y devoción hacia lo que consideramos divino. Pero también se usa para expresar un profundo afecto a aquello que apreciamos mucho sin considerarlo divino. Sin embargo, en la Biblia no es así, pues allí adorar se refiere a la devoción que se expresa hacia lo que consideramos divino. Dios es celoso y quiere que le adoremos sólo a Él y que no adoremos otros dioses. En cierta ocasión el apóstol quedó impresionado por una revelación que le dio un ángel quiso adorarlo, pero esto sucedió: «Me postré a sus pies para adorarlo. Pero él me dijo: «¡No, cuidado! Soy un siervo como tú y como tus hermanos que se mantienen fieles al testimonio de Jesús. ¡Adora sólo a Dios!» (Apocalipsis 19:10). Sin embargo, los discípulos adoraron a Jesús resucitado, aunque a las claras todavía tenía aspecto humano. Jesús no lo impidió porque él es Dios y eso es lo que les quedó muy claro a los discípulos después de la resurrección. Adorar a Cristo es correcto porque él es Dios. Pero adorar, es decir, temer, amar y confiar en cualquier otro ser por encima de la Santa Trinidad es pecado de idolatría por el que merecemos toda la ira de Dios. Cristo obedeció el primer mandamiento perfectamente en lugar nuestro y en la cruz pagó el castigo por la idolatría. En gratitud vamos a querer temer, amar y confiar solo en Dios sobre todas las cosas.

Oración:

Señor: tú has mandado: “No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Pero nosotros muchas veces hemos puesto en primera prioridad otras cosas antes que a ti. Hemos preferido dedicarnos a cumplir nuestros anhelos antes que obedecerte. Por eso merecemos tu ira eterna. Pero gracias a los méritos de tu Hijo hemos sido salvados. Te suplico nos concedas que en gratitud querremos temerte y amarte y confiar en ti sobre todas las cosas. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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