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Meditación - 2021 mayo 12

(Lectura de la Biblia en tres años: Salmo 121–123, 1 Corintios 14:1–6)

EL SEÑOR HA ASCENDIDO

Dios el SEÑOR ha ascendido entre gritos de alegría y toques de trompeta. Canten salmos a Dios, cántenle salmos; canten, cántenle salmos a nuestro rey.

— Salmo 47:5–6

Antes de su encarnación en el vientre de la virgen María, Jesucristo existía por la eternidad siendo Dios, el Hijo, y como tal es todopoderoso. Pero cuando asumió la naturaleza humana limitó sus atributos divinos de tal forma que su vida terrenal sea la misma que la de cualquier otro ser humano excepto el pecado. Por esto, para ir de un lugar a otro tuvo que caminar o usar un transporte. Así fue hasta su muerte, pues cuando resucitó sus atributos divinos fueron comunicados a su naturaleza humana. Por eso tuvo que decirles a sus discípulos: «Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra» (Mateo 28:18). ¿Cómo así?

Jesucristo, en su naturaleza divina siempre tuvo toda potestad. Puesto que la naturaleza humana fue asumida por la naturaleza divina, desde la resurrección puede decir que le fue dada toda potestad. La misma verdad es explicada cuando se dice que Cristo se sentó a la diestra del Padre. Dios no tiene derecha ni izquierda pues es omnipresente. La diestra señala el poder de Dios y significa que Cristo tiene el poder de Dios. Por esto mismo, cuando la Biblia dice que Cristo subió al cielo, no significa que dejó la tierra. Solo quiere decir que el Cristo resucitado es omnipresente, tal como Pablo lo explica: «¿Qué quiere decir eso de que «ascendió», sino que también descendió a las partes bajas, o sea, a la tierra? El que descendió es el mismo que ascendió por encima de todos los cielos, para llenarlo todo.» (Efesios 4:9–10). El cuerpo humano resucitado de Cristo no está limitado a un lugar en el cielo. Por el contrario, lo llena todo de tal manera que Pablo puede afirmar que «en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad». (Colosenses 2:9) Puede que esto no sea fácil de comprender puesto que no es muy lógico. Pero es bíblico porque la Biblia lo enseña claramente. En gratitud a la redención obrada por Cristo vamos a querer apreciar lo que la Biblia enseña, creyéndolo aunque nuestra lógica se oponga (1 Corintios 2:14)

Oración:

Señor, confieso que Jesucristo, verdadero Dios, engendrado del Padre en la eternidad, y también verdadero hombre, nacido de la virgen María, es mi Señor. Que me ha redimido a mí, criatura perdida y condenada, me ha rescatado y librado de todos los pecados, de la muerte y del poder del diablo, no con oro ni con plata, sino con su santa y preciosa sangre y con su inocente pasión y muerte. Y todo esto lo hizo para que yo sea suyo y viva bajo él en su reino y le sirva en justicia, inocencia y bienaventuranza eternas, así como él, resucitado de entre los muertos, vive y reina eternamente. Esto es ciertamente la verdad. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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