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Meditación - 2021 julio 18

(Lectura de la Biblia en tres años: Cantares 1, Gálatas 5:16–26)

YA NO CONOCEMOS A CRISTO SEGÚN LA CARNE

De manera que nosotros de aquí en adelante a nadie conocemos según la carne; y aun si a Cristo conocimos según la carne, ya no lo conocemos así. De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas.

2 Corintios 5:16–17

¿Qué es ya no conocer a Cristo según la carne?

En el pasado Dios habló con su pueblo según la carne. Esto significa que para darles una enseñanza les suministraba una muestra de su poder, ya sea obrando algún portento o hablándoles en los sueños y visiones que daba a los profetas, tal como está escrito: «Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo». (Hebreos 1:1–2). El pueblo de Dios comprendía que algo provenía de él solo después de ver el milagro y sin embargo ese portento no fortalecía la fe de ellos, tal como está escrito, lo espiritual solo puede ser aceptado, aprendido y creído por el espíritu: «nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo sino el Espíritu que procede de Dios, para que entendamos lo que por su gracia él nos ha concedido.»

Creer en Dios y su palabra después que uno ha visto o experimentado un milagro no es espiritual sino carnal pues la carne solo cree en lo que los cinco sentidos le confirman. Según la Biblia «por fe andamos, no por vista», y la fe «la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve. (He 11.1). Por eso los creyentes no dependemos de milagros, sueños o visiones que confirmen lo que la biblia enseña, simplemente creemos lo que Dios habla en ella y esa es toda la revelación que necesitamos. Es la fe que el Espíritu Santo crea en nosotros la que hace que queramos creer confiadamente sin buscar confirmación a la palabra. En gratitud a la redención que Cristo obró a nuestro favor vamos a querer apreciar la palabra de Dios escuchando y aprendiéndola con gusto y llevándola a la práctica.

Oración:

Omnipotente y misericordioso Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo: Te loamos por todas las bondades y conmiseraciones que Tú has manifestado hacia nosotros. Acepta, te suplicamos, nuestro tributo de adoración, alabanza y acción de gracias. Danos tal comprensión de todas tus misericordias, que nuestros corazones sientan verdadera gratitud hacia Ti, y que glorifiquemos tu santo nombre no solamente con nuestros labios sino también con nuestras vidas. Te presentamos, Señor, nuestros cuerpos y nuestras almas, nuestros corazones y nuestras mentes, nuestros talentos y nuestras facultades, todo lo cual es nuestro culto racional. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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