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Meditación - 2021 febrero 18

Meditación - 2021 febrero 18

(Lectura de la Biblia en tres años: Salmo 31, Romanos 6:1–6)

DIOS ESTÁ DE NUESTRA PARTE

¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede estar en contra nuestra? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?

—Romanos 8:31–32

Hay ocasiones en las que nuestra vida cristiana enfrenta grandes dificultades, incluso de tal magnitud que pueden desalentarnos ¿Por qué? ¿Qué hacer para superarlas?

Hace unos años un norteamericano me comentaba que admiraba como los caribeños afrontaban los huracanes que azotaban sus poblaciones: «Nosotros—me dijo— la pasamos muy mal asustados por los desastres que vendrán y suplicando que termine pronto. Pero los caribeños aprovechan en reunirse como familia para afrontar juntos el desastre. Cantan, bailan sus ritmos alegres, preparan sus mejores comidas y viven felices como si fuera la última vez».

Dios hizo un gran sacrificio al enviar a su Hijo Jesucristo para salvarnos. Él era lo más valioso que poseía, pero lo envío por amor a nosotros que lo ofendemos y pecamos contra él. Eso muestra que Dios quiere lo mejor para nosotros. Pudo haberse ahorrado el tener que ver a su santo y amado Hijo padecer todo el sufrimiento del infierno colgado de la cruz. Pero no lo hizo. Nada que nos suceda aquí en la tierra es comparable a sufrir toda la ira de Dios por la eternidad en el fuego eterno. Y eso es lo que merecemos por nuestro pecado. Sin embargo, gracias a los méritos de Cristo tanto en su vida justa como en su muerte vicaria nuestros pecados son perdonados y el cielo ha sido abierto. En gratitud vamos a querer apreciar el amor incondicional de Dios y dar gracias en todo, inclusive cuando nos parece que las cosas nos van mal, acordándonos de que en el cielo no habrá más llanto ni dolor gracias a Cristo.

Oración:

Oración: Señor Jesucristo, aunque no merezco tu amor incondicional, tú diste tu vida perfecta para pagar por mis pecados. Con los méritos de tu obediencia perfecta y tu muerte vicaria conseguiste mi salvación. En gratitud quiero adorarte y honrarte escuchando tu palabra, aprendiéndola y poniéndola en práctica. Por tus medios de gracia, te suplico, afírmame en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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