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Meditación - 2021 agosto 22

(Lectura de la Biblia en tres años: Isaías 34–35, Filipenses 4:8–20)

DIOS NOS AYUDA

Aunque busques a tus enemigos, no los encontrarás. Los que te hacen la guerra serán como nada, como si no existieran. Porque yo soy el Señor, tu Dios, que sostiene tu mano derecha; yo soy quien te dice: “No temas, yo te ayudaré”.

Isaías 41, 12-13

A nadie le gustaría tener enemigos. Sin embargo, por la causa que sea es seguro que los tendremos. Ya sea por envidia, por un sentimiento de rivalidad o cualquier otra cosa hay quienes nos tienen un odio y recelo. Por este mismo odio es que procuran nuestro mal, haciendo lo que les sea posible por darnos un daño. Y este daño no necesariamente es físico, emocional y espiritualmente pueden serlo también. A veces ni siquiera nos damos cuenta cuando estamos frente a un enemigo nuestro. Es entonces que estos enemigos nos alientan a hacer cosas que transgreden la voluntad de Dios, desobedeciendo sus mandamientos y quebrantando su ley. Nos alejan de Cristo y procuran que caigamos en doctrinas y enseñanzas falsas, tentándonos a caer en conductas que no son dignas de alguien que desee llamarse cristiano. Las personas del mundo no son los únicos enemigos que llegamos a tener, sino que está el diablo. Satanás no soporta que el Señor traiga almas hacia la salvación, por eso envía sus huestes de ángeles malos para tentarnos y orillarnos a salir del camino cometiendo actos vergonzosos y malvados. Y ahí no acaba todo, sino que nuestra misma naturaleza corrompida por el pecado anhela los deseos de la carne y deleitarse en los placeres mutables del mundo.

Con todo ello puede surgir una gran inquietud en nuestra alma y sentirnos desprovistos de ayuda. Pero la verdad es que esto no es así, sí hay una ayuda y una muy grande. Así como tenemos enemigos también tenemos amigos. Cristo es nuestro gran amigo, el amigo que nos ama y que por este amor procura siempre nuestro bien. Tanto nos ha amado que ha entregado su preciada vida en los sufrimientos de un madero, y gracias a esto es que nos ha reconciliado y hecho amigos de Dios Padre. Como nuestro amigo ha prometido estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Y también, en este caminar por el mundo, nos dice que "ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos" (Salmo 91, 11). Ante el amor y misericordia de Cristo nuestros enemigos serán como si no existieran, el gran poder de Dios está a nuestro lado para ayudarnos en todo aquello que necesitemos. Por lo tanto "No tengas miedo; cree nada más" (Marcos 5, 38).

Oración:

Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; ponme a salvo de los que se levantan contra mí. Fortaleza mía, a ti cantaré; Porque eres, oh Dios, mi refugio, el Dios de mi misericordia. Amén. (Salmo 59, 1. 17)

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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