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Meditación - 2021 abril 02

(Lectura de la Biblia en tres años: Salmo 81–82, 1 Corintios 1:24–31)

CONSUMADO ES

Y él, cargando su cruz, salió al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, Gólgota; y allí le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio. 30 Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Juan 19:17-18,30

Cuando era niño, me gustaba competir con mi hermano mayor. En ocasiones, cuando yo ganaba no dejaba pasar la ocasión de celebrar mi alegría y victoria marchando frente a mi hermano cantando, gaaaneee, gane…

Hoy celebramos la derrota de Satanás. Lo logró nuestro Señor Jesús, quien por su cruz y muerte ha triunfado sobre el diablo. Sus palabras y su cruz son para ti. "Consumado es", dijo Jesús. Y habiendo dicho esto, murió. Murió una muerte muy real. Y esta es la realidad más importante de todo el mundo. Solo porque sabemos que Jesús regresó de la muerte, tendemos a eludir este tema, omitiendo la muerte de Jesús como un error lamentable. Pero esto no fue un error. Fue la voluntad y el propósito de Dios el Padre presentarlo como el mismo Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Y solo hay una forma en que eso podría suceder: Jesús tenía que morir. Jesucristo, el Señor de la vida, murió.

Cuando le atravesaron el costado ese día, Jesús estaba muerto. Salió sangre y agua. Estos son los signos y sellos de su muerte. Pero esa agua y esa sangre son también los signos y el sello de nuestra redención. Por ser bautizados con agua en el mismo nombre del Dios Trino, somos bautizados en la muerte de Cristo y en su resurrección. Al comer su cuerpo y beber su sangre santa, tenemos todos los tesoros y dones que Jesús ganó en ese cuerpo y sangre suyos, una vez entregados y derramados por nosotros para el perdón de pecados. ¿Cómo sabemos todo esto? Porque Jesús lo dijo, con su último aliento, gritó: "Consumado es". Ahora está desterrado el pecado, la muerte y el infierno, esta es la realidad del Viernes Santo. No tenemos miedo de enfrentar la verdad de que somos salvos. Debido a que Cristo fue abandonado por el Padre en su muerte, nunca, jamás, estaremos solos; él siempre está a nuestro lado en la vida. Y nuestra confianza en ese día en que muramos será la misma confianza con la que vivamos toda la vida: Jesucristo y él crucificado. "Consumado es", dijo. Eso es lo que dijo y eso es lo que quiso decir. Podemos tomarlo en su Palabra y aferrarnos a su promesa: "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día postrero". (Juan 6:54).

Oración:

Señor, te doy gracias porque, por los méritos de tu Hijo Jesús somos salvos y en el último día tú nos resucitarás. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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