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Meditación - 2020 marzo 10

Meditación - 2020 marzo 10

(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 11, Lucas 12:32–34)

ACUMULEN UN TESORO INAGOTABLE EN EL CIELO

No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino. Vendan sus bienes y den a los pobres. Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya. Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.

—Lucas 12:32–34

¿Le gustaría encontrar una fuente inagotable de riqueza? En nuestra vida actual, para muchos, el diario vivir puede ser un desafío. ¿Dónde conseguir lo suficiente para cubrir nuestras necesidades: alimento, techo y vestido? Por otro lado, una enfermedad inesperada, los cambios sorpresivos en la economía, o un desastre natural han dejado en la calle a personas que tenían suficiente riqueza como para vivir cómodamente muchos años. Aun las minas más prosperas un día se agotan. Los ladrones y estafadores están al asecho de quienes poseen algo que puede ser robado. No hay riqueza tan segura que pueda confiarse plenamente en ella.

De eso trata el texto de la meditación de hoy. Dios no está en contra de que los seres humanos tengan riquezas. Lo que él desaprueba es la actitud pecaminosa de depositar la confianza en ellas y el acumularlas por esa razón. Cristo manda a sus discípulos que no acumulen riquezas aquí en la tierra. Él quiere que sus discípulos abunden en riqueza celestial. No importa si hemos acumulado centavos o millones. Si nuestra confianza está depositada en nuestros bienes, no somos más que unos idolatras cuyo dios es esa riqueza. Ese es un pecado por el cual merecemos la ira eterna de Dios. Cristo vio para salvarnos como nuestro sustituto. Él confió perfectamente en el Padre en lugar de nosotros. Además, en la cruz, padeció el sufrimiento que merecemos por nuestro pecado. No merecemos nada bueno de parte de Dios. Pero por los méritos de Jesucristo somos perdonados y salvados. En gratitud vamos a querer temer, amar y confiar en Dios sobre todas las cosas, de modo que él mismo sea nuestro inagotable tesoro.

Oracion:

Señor Jesucristo, te hiciste pobre para que yo sea rico en riquezas eternas. Con el poder de tu evangelio, concédeme que yo sea un buen administrador de tus riquezas. Líbrame de la tentación de depositar mi confianza en todo aquello que no sea tu palabra. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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