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Meditación - 2020 marzo 04

Meditación - 2020 marzo 04

(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 8:1–14, Lucas 11:33–41)

LA BENDICIÓN PARA LOS GENTILES

Bendeciré a los que te bendigan
y maldeciré a los que te maldigan;
¡por medio de ti serán bendecidas
todas las familias de la tierra!

—Génesis 12:3

¿Se ha preguntado alguna vez cuál es la voluntad específica de Dios para su vida? Muchas personas lo han hecho, y han dedicado mucho tiempo en tratar de averiguarlo. No es el caso de Abraham, pues Dios mismo se lo reveló. ¿Es posible para nosotros conocer cuál es nuestro papel en esta vida?

Abraham tenía setenta y cinco años cuando Dios lo llamó a salir de su país para ir a un territorio desconocido para él. Abram (como se llamaba entonces) había nacido en una familia pagana, y era un pagano como los demás. Pero Dios, en su misericordia lo llamó a ser un creyente en el Dios verdadero. Le prometió hacer de su descendencia una nación grande y a él, llegar a ser el «Abraham», es decir, «el padre de una multitud de naciones.» (Génesis 17:4–7). También le dio la promesa del texto que hoy mediamos. A los setenta y cinco años Abraham supo el propósito su vida: ser la bendición de Dios para muchas naciones. Dios cumplió el propósito al cual llamó a Abraham. De él descendió la nación de Israel de la cual vino el Mesías, Jesucristo el salvador del mundo. Así fueron benditas las naciones en Abraham (Romanos 4:10–12).

La gran mayoría de nosotros los cristianos provenimos de las naciones paganas que reciben la bendición de Abraham por la fe en Jesucristo (Romanos 4:13,16). No somos judíos naturales y nuestro llamado no es practicar la religión del Antiguo Testamento. Hemos sido llamados a ser el sacerdocio de Cristo. Dios nos dice que el propósito de nuestra vida aquí en la tierra es bendecir a las naciones con la luz del evangelio de Cristo: «Así nos lo ha mandado el Señor: “Te he puesto por luz para las naciones, a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra.”» (Hechos 13:47). Pero la verdad es que estamos más concentrados en nuestras preocupaciones diarias que en nuestro llamado, y aún cuando lo llevamos a cabo lo hacemos imperfectamente. Por esto merecemos la ira de Dios. Pero gracias a Cristo, Dios ha perdonado nuestro pecado. En gratitud vamos a querer resplandecer la luz del evangelio de Cristo.

Oración:

Haz, SEÑOR, que la luz de tu Palabra brille siempre en nuestros hogares de modo que nuestros labios se abran para dar a conocer tu amor en Cristo. Afirma a nuestros niños en la verdadera fe; y da tu gracia a todos los padres para que puedan criarlos en tu fe y en la obediencia a tu voluntad, de manera que lleguen a ser siervos fieles que prediquen y enseñen el Evangelio en nuestro país y en todas las naciones. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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