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Meditación - 2020 febrero 28

Meditación - 2020 febrero 28

(Lectura de la Biblia en tres años: Jueces 4, Lucas 11:1–5)

SEÑOR, ENSÉÑANOS A ORAR

Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos:
—Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.

—Lucas 11:1

Muchas veces tenemos la idea de que cualquier persona que de pronto comience a hacer una oración a Dios será inmediatamente escuchada. Si así fuera ¿Por qué los discípulos de Jesús le pidieron que les enseñe a orar?

No es verdad que Dios atiende toda oración. La Biblia enseña que Él no presta atención a la oración de los pecadores no arrepentidos (Juan 9:30; Proverbios 15:29) Pero también enseña que hay oraciones que no son escuchadas porque nosotros pedimos mal: «No consiguen lo que quieren porque no se lo piden a Dios; y si se lo piden, no lo reciben porque lo piden mal, pues lo quieren para gastarlo en sus placeres.» (Santiago 4:2-3, DHH; Romanos 8:26).

Jesús enseñó la oración «Padre Nuestro» para que conozcamos cómo orar bien. Cada petición está dentro de la voluntad de Dios y en el correcto orden de prioridades. Esa oración tiene las palabras perfectas de una oración bien hecha. Son las mismas palabras que el Señor Jesucristo eligió y no hay por qué dudar que él mismo haya orado así. Pero aun si solo orásemos esta sola oración, nuestra naturaleza pecaminosa contamina nuestra oración de manera que tal oración no es agradable a Dios. Orar mal es un pecado contra el mandamiento de no tomar en vano el nombre de Dios por el que merecemos padecer toda la ira de Dios. Pero Cristo oró perfectamente en lugar nuestro y fue a la cruz para sufrir el castigo que meemos por orar mal. Por su gracia Dios añade los méritos de Cristo a nuestras oraciones y de esa manera nuestra oración es grata al Señor (Apocalipsis 8:3). En gratitud vamos a querer orar conforme a la enseñanza de Jesucristo y confiando en que es solo por los méritos de Cristo que Dios escucha nuestras oraciones y se complace en concedernos nuestras peticiones.

Oración:
Señor confieso mi pecado de orar mal. No he orado perfectamente y muchas veces no he puesto y corazón en la oración. No merezco que escuches mis oraciones. Pero te doy gracias que los méritos de tu Hijo Jesucristo hacen aceptable ante ti mi oración imperfecta. Concédeme que ore conforme tu voluntad aferrado a tu amor ágape. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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