Skip to content

Meditación - 2020 enero 08

Meditación - 2020 enero 08

(Lectura de la Biblia en tres años: Deuteronomio 23:1–14, Lucas 3:5–11)

LA CIRCUNCISIÓN DEL NIÑO JESÚS

Cuando se cumplieron los ocho días y fueron a circuncidarlo, lo llamaron Jesús, nombre que el ángel le había puesto antes de que fuera concebido.

—Lucas 2:21

Cristo vino para salvarnos. Su muerte en la cruz tiene un lugar importante en nuestra salvación. Pero ¿Por qué tuvo que nacer como un bebé y vivir esperando treinta años antes de obrar su ministerio público e ir a la cruz? ¿Qué tienen que ver esos treinta años con nuestra salvación?

Los cristianos por más de mil quinientos años han celebrado cada primero de enero la festividad de la circuncisión del Señor (el año eclesiástico inicia el cuarto domingo anterior a la navidad) porque es un evento importante en la vida de Cristo y en nuestra vida. Jesús fue circuncidado, conforme a la ley, a los ocho días de haber nacido (Levítico 12:3; Éxodo 13:12). Fue esa la primera vez que el Señor derramó su sangre a favor de nosotros ¿Cómo así?

Jesús nunca pecó y no heredó el pecado de Adán. No necesitaba ser salvo ni entrar al Antiguo Pacto. Él fue circuncidado por cuanto había sido enviado, no sólo en semejanza de carne, sino en «semejanza de carne de pecado» (Romanos 8:3). Así se obligaba a practicar toda la ley (Gálatas 5:3). Fue circuncidado para poder «ser hecho pecado por nosotros, a fin de que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él» (2 Corintios. 5:21). El día que fue circuncidado le pusieron el nombre que el ángel Gabriel dijo que le fuera puesto: Jesús, que significa «Jehová Salva»; porque «Él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mateo 1:21). Jesús fue circuncidado y vivió una vida santa, en perfecta obediencia a Dios, como nuestro sustituto. Su perfecta obediencia nos es atribuida gratuitamente por medio de la fe. (Romanos 5:18,19) Gracias a que Dios toma en cuenta la obediencia de Cristo como si fuera nuestra es que somos justificados, es decir, «declarados justos». Además, nuestros pecados nos son perdonados porque Cristo sufrió en la cruz el castigo que nosotros merecemos. Todo lo hizo Cristo a favor nuestro. Tanto la justificación como el perdón de los pecados no son atribuidos gratuitamente en el bautismo (también en la santa cena y la exposición del evangelio cf. Mateo 26:29; Hechos 2:38; Romanos 1:16; 10:17; 1 Pedro 3:21) En gratitud por lo que Cristo hizo, como nuestro doble sustituto, vamos a querer vivir en santidad y obediencia al Señor (Tito 3:5 cf. Efesios 2:8–10)

Oración:

Señor, según tu palabra yo estaba muerto en mis delitos y pecados. Pero, en tu bondad y misericordia me perdonaste y salvaste por la doble sustitución que Cristo hizo a mi favor. Por medio del evangelio creaste fe en mi corazón para que pueda ser beneficiado con tu perdón. Te suplico me guardes en la verdadera fe de modo que permanezca firme en tu palabra para la vida eterna. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

Más Contenido

Meditación - 2019 abril 23

Ver Recursos

Meditación - 2019 abril 23

Ver Recursos

Meditación - 2019 diciembre 17

Ver Recursos