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Meditación - 2019 septiembre 28

Meditación - 2019 septiembre 28

(Lectura de la Biblia en tres años: Levítico 19:1–14, Marcos 2:6–12)

TUS PECADOS QUEDAN PERDONADOS

Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico:
—Hijo, tus pecados quedan perdonados.
Estaban sentados allí algunos maestros de la ley, que pensaban: «¿Por qué habla éste así? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?»

—Marcos 2:5–7

Si los pecados pueden ser perdonados solamente por Dios ¿ Por qué Jesús decía: «tus pecados quedan perdonados»? Algunos maestros de la ley afirmaban que Jesús estaba blasfemando ¿Tienen razón?

Al terminar el primer año de su ministerio de predicación Jesús retornó a Capernaúm, la ciudad en la que vivía. Al correrse la voz de su presencia la multitud se aglomeró en la casa donde estaba y les predicó. Trajeron un paralítico al que, habiendo quitando el techo, lograron introducir a la casa. Al ver Jesús la fe de ellos, él dijo al paralítico: «tus pecados quedan perdonados». Todos esperaban que le diga «estás sanado» Pero Jesús tiene interés en el verdadero problema del hombre. Él no vino para erradicar las enfermedades ni la pobreza. Tampoco su misión era la de poner fin a la desigualdad social. Su interés no son las soluciones temporales sino el mal en su raíz. Todos los problemas de la humanidad se resultan de la separación del hombre con Dios causada por el pecado. Por esto primero satisface esta carencia, porque esa es la necesidad mayor de nuestro corazón. Sin embargo, algunos expertos en la ley mosaica, en lugar de apreciar la obra de Cristo lo difaman acusándolo de blasfemia. Ellos tienen razón cuando dicen que solo Dios puede perdonar pecados. Aunque los milagros que Cristo hizo y las profecías lo señalan como el Mesías, Dios hecho carne, ellos no quieren admitirlo y prefieren pensar que se trata de un blasfemo y no del mismo Dios.

Negar que Cristo es Dios y hombre, dos naturalezas en un solo individuo, es un pecado contra Dios y su palabra. Si Cristo no es Dios, entonces no somos salvos, pues solo Dios puede cargar con el castigo de toda la humanidad y sufrir toda la ira divina. Pero Cristo es Dios, la segunda persona de la trinidad que asumió naturaleza divina para así cumplir perfectamente la ley moral en lugar nuestro, y para pagar, con su sangre derramada, el precio de nuestra redención. En gratitud vamos a querer alabarle como lo hicieron las otras personas aquél día.

Oración:
Señor Jesucristo, Cordero de Dios, digno eres de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza. Porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje, lengua, pueblo y nación; nos has hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, solo por gracia. Amén.

 

Lea el Capítulo Completo Aquí


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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