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Meditación - 2019 noviembre 01

Meditación - 2019 noviembre 01

(Lectura de la Biblia en tres años: Números 11:1–14, Marcos 8:14–21)

LA GRAN MULTITUD CON TÚNICAS BLANCAS

Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla. Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano. Gritaban a gran voz: «¡La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!»

—Apocalipsis 7:9,10

El uno de noviembre es conocido como el día de todos santos. Los todos santos que tienen que ver con esta fecha son los cristianos que ya han muerto y que al presente gozan de la dicha celestial. Sin embargo, en la Biblia, se usa el término santos en referencia a personas que no han muerto todavía ¿Por qué? (Hechos 9:13; 26:10; Romanos 1:7; 12:13; 2 Corintios 1:1; 13:13.)

En la Biblia santo es la persona o cosa limpia moralmente y que está consagrada a Dios. Por una parte lo santo no tiene nada que ver con el pecado. Pero por otra, santo es aquel que ama lo bueno y aborrece la maldad y lo malo. Los seres humanos somos pecadores por herencia. Hemos heredado de Adán el pecado original por el cual nacemos pecadores. Por tanto no somos santos. Solo Dios es perfectamente santo, como está escrito: «¡Nadie es santo como tú, SEÑOR!» (1 Samuel 2:2, DHH cf. Job 4:18). Sin embargo, el Señor exige que seamos tan santos como lo es Él, «pues está escrito: «Sean santos, porque yo soy santo.» (1 Pedro 1:16 cf. Levítico 11:44–45; Mateo 5:48). Esto significa que Dios quiere que amemos lo bueno con la misma intensidad que Él y que aborrezcamos lo malo tal como lo hace Él. Por causa de nuestra naturaleza pecaminosa, no podemos ser santos en nuestras propias fuerzas y por eso merecemos toda la ira de Dios. Cristo vino para salvarnos y lo hizo siendo nuestro doble sustituto. Él fue perfectamente santo y sin pecado en lugar nuestro. En la cruz, Jesucristo sufrió toda la ira de Dios pagando la deuda de nuestro pecado. Por esos méritos de Cristo es que Dios nos perdona los pecados, nos recibe como hijos y nos hace herederos de la salvación. En gratitud vamos a querer vivir santamente. Por eso la Biblia llama santos a los que confían únicamente en los méritos de Cristo para ser salvos. Aunque no amamos perfectamente lo bueno y no aborrecemos lo malo, Dios no llama santos pues nos mira a través de Cristo. El texto de la meditación para hoy habla de esto. El apóstol Juan vio una gran multitud de gente de todo pueblo, lengua y nación vestidos de blanco. Ellos son los santos triunfantes que tienen su vestidura limpia por la sangre del Cordero.

Oración:
Señor, imperfecto como soy, solo merezco tu ira. Gracias a los méritos de tu Hijo Jesucristo soy perdonado y limpiado. En gratitud quiero vivir este tiempo de gracia consagrado a Ti llevando mucho fruto de arrepentimiento. Concédeme lograrlo. Amén.

 

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