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Meditación - 2019 diciembre 06

Meditación - 2019 diciembre 06

(Lectura de la Biblia en tres años: Números 33:1–21, Marcos 14:32–35)

¿CÓMO ENCONTRAR AYUDA EN EL PEOR MOMENTO?

Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora.

—Marcos 14:35

¿Está atravesando momentos de gran angustia? ¿Cómo afrontarlo de la mejor manera?

Cuando se acercaba el momento de su arresto, Jesucristo sabía que él y sus seguidores atravesarían situaciones de gran angustia. Por eso, «cuando llegaron al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.». También les explicó por qué era necesario que oren: «oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes quieren hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.» (Lucas 22:40; Marcos 14:38, TLA). Puesto que él también atravesaría la prueba, en lugar de confiar en su santidad natural (nació sin pecado) y en su propio poder para vencer la tentación, optó por depositar toda su confianza en Dios. Lo hizo para vencer la tentación no con su propio poder sino con el auxilio divino. Él oró: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.» (Lucas 22:42). Dios respondió la oración de Cristo auxiliándolo de tal manera que no hubo oportunidad para el fracaso (Hebreos 5:7–10)

No podemos vencer con nuestro propio poder las pruebas que viene por delante. Necesitamos un auxilio superior. Este auxilio está disponible mediante la fe expresada en oración, como está escrito: «Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca. No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.» (Filipenses 4:4–7). Pero nuestra fe (confianza en Dios) es imperfecta igual que nuestra oración. Por no confiar en él con todo nuestro ser, no merecemos que nos escuche (Marcos 12:30). Solo merecemos toda su ira. Cristo confió perfectamente en lugar de nosotros y fue castigado por este pecado nuestro. En gratitud vamos a querer vivir amando, temiendo y confiando en Dios sobre todas las cosas.

Oración:
Señor, gracias te doy porque siendo un miserable pecador hijo del Adán caído soy merecedor de todos los males. Pero, gracias a ti puedo confesar que solo por tus méritos soy agradable a Dios. En gratitud, quiero vivir en santidad. Pero debo reconocer que mi carne es débil y por eso te suplico me auxilies y no me dejes caer en tentación: Por tus medios de gracia, afírmame en la verdadera fe para la vida eterna. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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