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El cuarto domingo después de pentecostés

(Verde)

 

Tema del día: La vida de un cristiano es una vida penitente. El verdadero arrepentimiento empieza con reconocimiento del pecado y tristeza por lo que se ha hecho y también con la confianza firme que Dios lo perdonará. En las lecturas para esta mañana veremos ejemplos de pecadores, los cuales al ser enfrentados con sus pecados, se arrepienten y confían en el perdón de su Dios misericordioso.

 

La Colecta: Todopoderoso y eterno Dios, concédenos un aumento de fe, esperanza y amor, para que amemos lo que tú has mandado y obtengamos el cumplimiento de todas tus promesas; por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y con el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Primera Lectura: 2 Samuel 11:26-12-10,13-15 Al ser enfrentado con sus pecados de adulterio y asesinato, David se arrepiente y recibe las palabras consoladoras, “Jehovah ha remitido tus pecados, no morirás.”

 

26Oyendo la mujer de Urías que su marido Urías era muerto, hizo duelo por su marido. 27Y pasado el luto, envió David y la trajo a su casa; y fue ella su mujer, y le dio a luz un hijo. Mas esto que David había hecho, fue desagradable ante los ojos de Jehová.

Natán amonesta a David

12

1Jehová envió a Natán a David; y viniendo a él, le dijo: Había dos hombres en una ciudad, el uno rico, y el otro pobre. 2El rico tenía numerosas ovejas y vacas; 3pero el pobre no tenía más que una sola corderita, que él había comprado y criado, y que había crecido con él y con sus hijos juntamente, comiendo de su bocado y bebiendo de su vaso, y durmiendo en su seno; y la tenía como a una hija. 4Y vino uno de camino al hombre rico; y éste no quiso tomar de sus ovejas y de sus vacas, para guisar para el caminante que había venido a él, sino que tomó la oveja de aquel hombre pobre, y la preparó para aquel que había venido a él. 5Entonces se encendió el furor de David en gran manera contra aquel hombre, y dijo a Natán: Vive Jehová, que el que tal hizo es digno de muerte. 6Y debe pagar la cordera con cuatro tantos, porque hizo tal cosa, y no tuvo misericordia.

7Entonces dijo Natán a David: Tú eres aquel hombre. Así ha dicho Jehová, Dios de Israel: Yo te ungí por rey sobre Israel, y te libré de la mano de Saúl, 8y te di la casa de tu señor, y las mujeres de tu señor en tu seno; además te di la casa de Israel y de Judá; y si esto fuera poco, te habría añadido mucho más. 9¿Por qué, pues, tuviste en poco la palabra de Jehová, haciendo lo malo delante de sus ojos? A Urías heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer, y a él lo mataste con la espada de los hijos de Amón. 10Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada, por cuanto me menospreciaste, y tomaste la mujer de Urías heteo para que fuese tu mujer.

13Entonces dijo David a Natán: Pequé contra Jehová. Y Natán dijo a David: También Jehová ha remitido tu pecado; no morirás. 14Mas por cuanto con este asunto hiciste blasfemar a los enemigos de Jehová, el hijo que te ha nacido ciertamente morirá. 15Y Natán se volvió a su casa.

Y Jehová hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y enfermó gravemente.

 

El Salmo del Día: Salmo 32

 

Salmo de David. Masquil.

1 Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

2 Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad,

Y en cuyo espíritu no hay engaño.

3 Mientras callé, se envejecieron mis huesos

En mi gemir todo el día.

4 Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano;

Se volvió mi verdor en sequedades de verano. Selah

5 Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad.

Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová;

Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah

6 Por esto orará a ti todo santo en el tiempo en que puedas ser hallado;

Ciertamente en la inundación de muchas aguas no llegarán éstas a él.

7 Tú eres mi refugio; me guardarás de la angustia;

Con cánticos de liberación me rodearás. Selah

8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar;

Sobre ti fijaré mis ojos.

9 No seáis como el caballo, o como el mulo, sin entendimiento,

Que han de ser sujetados con cabestro y con freno,

Porque si no, no se acercan a ti.

10 Muchos dolores habrá para el impío;

Mas al que espera en Jehová, le rodea la misericordia.

11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;

Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.

 

La Segunda Lectura: Lucas 7:36-50 La mujer que ungió los pies de Cristo sentía una verdadera tristeza por sus pecados, pero confiando en el perdón de Dios, mostró su amor y agradecimiento.

 

36Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. 37Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; 38y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. 39Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. 40Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. 41Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; 42y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? 43Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. 44Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. 45No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. 46No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. 47Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. 48Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. 49Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? 50Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

 

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Vístanse de justicia tus sacerdotes, y canten con gozo tus santos. ¡Aleluya!

 

El Sermón: Gálatas 2:11-21 San Pablo sigue defendiendo su ministerio ante los judaizantes de Galacia contando de una vez en que tenía que regañar al más popular de los apóstoles, Pedro, por su actitud farisaica.

 

11Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. 12Pues antes que viniesen algunos de parte de Jacobo, comía con los gentiles; pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión. 13Y en su simulación participaban también los otros judíos, de tal manera que aun Bernabé fue también arrastrado por la hipocresía de ellos. 14Pero cuando vi que no andaban rectamente conforme a la verdad del evangelio, dije a Pedro delante de todos: Si tú, siendo judío, vives como los gentiles y no como judío, ¿por qué obligas a los gentiles a judaizar? 15Nosotros, judíos de nacimiento, y no pecadores de entre los gentiles, 16sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado. 17Y si buscando ser justificados en Cristo, también nosotros somos hallados pecadores, ¿es por eso Cristo ministro de pecado? En ninguna manera. 18Porque si las cosas que destruí, las mismas vuelvo a edificar, transgresor me hago. 19Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios. 20Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. 21No desecho la gracia de Dios; pues si por la ley fuese la justicia, entonces por demás murió Cristo.

 

 

EL ESPÍRITU SANTO NOS HACE VERDADEROS PENITENTES

 

Cuando llega la semana santa encontramos que muchas tradiciones salen a la luz porque muchos les han enseñado que ser penitente es darse latigazos en sus espaldas, clavarse en una cruz, cubrirse los rostros para caminar descalzos en la calle y recibir golpes de otros, y creen muchos que al ser penitentes dejando de comer por unas horas han ganado el perdón de sus pecados, esto es lo que muchos creen que es ser penitente, hacer algo para ganar la paz con Dios. Pero en este cuarto domingo de Pentecostés encontramos que es ser penitente biblicamente, que no tiene que ver con obras para ser salvos, pero si es una práctica que el creyente hace porque es salvo porque ser penitente tiene que ver con el arrepentimiento. Hoy es un día indicado para que podamos checar la doctrina del oficio de las llaves, en el catecismo menor escrito por Lutero leemos: El oficio de las llaves es ese poder y derecho especiales que Cristo le dio a su iglesia en la tierra: de perdonar los pecados a los penitentes, y de negar el perdón a los impenitentes mientras no se arrepientan”. Necesitamos primero entender que este oficio Jesús lo dio como parte de mostrar amor los unos a los otros. Estariamos equivocados si al leer esto necesitamos crear un grupo especial dentro de la iglesia que no sea pecador y puedan mantener el control dentro de la iglesia, así como lo hacian los fariseos en los días de Jesús que ellos se consideraban a sí mismos como justos y menospreciaban a los demás, Lucas 18:9. Pero esto es un pensamiento equivocado porque en las lecturas para este día podemos ver como el rey David, la mujer que entró en la casa del fariseo Simón, Pedro, Bernabé y Pablo eran personas pecadoras, esto concuerda con lo que dice San Pablo en Romanos 3:10 No hay justo, ni aun uno; lo que la Biblia claramente muestra es que ningún ser humano puede considerarse mejor que otro por el pecado que mora en cada uno de nosotros, ¿Por qué nos enfermamos? ¿Por qué tenemos conflictos con el prójimo? ¿por qué no cuidamos los matrimonios? ¿por qué no somos buenos consejeros? San Pablo también nos da la respuesta a estas preguntas: por el pecado que habita en nosotros, que nos hace merecedores del infierno eterno.

 

El rey David después de su adulterio, asesinato y mentira guardo silencio por un año, el creyó que nadie se había dado cuenta de su horrendo actuar, aunque todos lo sabían, nadie lo decía, el fariseo Simón que invitó a Jesús para que comiera en su casa solo tenía un propósito y era el de criticarlo y aun cuando llego esta mujer, que lo más posible era prostituta, dijo: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Lucas 7:39, y citando el pasaje de Gálatas para hoy Pedro es exhortado por Pablo por su hipocresía al tratar a los gentiles por guardar sus apariencias frente a los judaizantes, y usted y yo ¿Qué pecado vamos a confesar en este momento? ¿amamos a otras cosas más que a Dios o hemos usado su nombre para la brujería, las mentiras y engañar con la falsa doctrina o no tenemos en alta estima la Palabra de Dios? o ¿no nos gusta someternos a las autoridades, no damos el valor a la vida nuestra ni la de los demás, tenemos una vida sexual desordenada, no conseguimos nuestro dinero de manera honesta, mentimos con facilidad o deseamos la mujer y las cosas del prójimo? ¿En especial en este momento que pecado tienes para confesar?...

 

Este es el primer paso de ser penitente, el Espíritu Santo nos lleva a sentir dolor por pecar en contra de Dios, por no dar en el blanco con sus mandamientos y confesamos nuestro pecado sin que nadie nos haya dicho que hemos pecado, pero también ser penitente es confesar que Jesús es nuestro Salvador, Él no hizo parte de los que habla Romanos 3:10 porque sí fue justo, Pedro lo reconoció en el sermón que predicó después de curar a un hombre cojo, Mas vosotros negasteis al Santo y al Justo, Hechos 3:14, este Santo y Justo es Jesús quien vino a este mundo para hacernos vivir bajo su abrigo, para que nosotros seamos vistos por el Padre por medio de Él como santos y sin tacha, esto es lo que hizo Cristo al llevar la vida perfecta y abrirse como una sombrilla y nosotros estar debajo de ella para ser hijos de Dios. Pero también ser Penitente es confesar que Jesús fue a la Cruz y siguiendo el mismo sermón de Pedro dijo: 18Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de todos sus profetas, que su Cristo había de padecer. 19Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hechos 3:18-19. Jesús padeció, sufrió, murió y resucitó para darnos a nosotros tiempos de refrigerio, ahora vivimos en este tiempo de descanso y por esto ser penitente es confesar que por Jesús nosotros tenemos paz con Dios, recuerdan al inicio de este sermón que dije que muchos creen que ser penitentes es hacer algo para ganar el perdón, pero la Biblia hoy nos enseña que ser penitente es confiar en la obra que Jesús hizo por nosotros para darnos el perdón de los pecados y el Espíritu Santo produce en nosotros el arrepentimiento y el fruto del arrepentimiento, es tener un cambio donde ya no amamos el pecado sino que por la obra del mismo Espíritu damos Gloria a Dios por llevar vidas diferentes, vidas para la gloria de Dios, vidas donde mostramos que somos sal y luz del mundo.

 

Ser penitente también es recibir con humildad las palabras de exhortación, cuando un hermano se acerca con amor para mostrar nuestro pecado siempre pensemos que es para nuestro bien, David agradeció al profeta Nathan que le exhortara y solo confesó su pecado, Jesús mostró como esta mujer le amó mucho porque a ella se le había perdonado mucho y Pedro después que fue encarado cara a cara por Pablo en su segunda carta escribio Y tened entendido que la paciencia de nuestro Señor es para salvación; como también nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le ha sido dada, os ha escrito, 2 Pedro 3:15, vemos como le llama amado y recomienda sus cartas para leerlas, y nosotros ¿a quién vamos a agradecerle por habernos mostrado nuestro pecado? ¿nuestra pareja de matrimonio o nuestros hijos? ¿el hermano en la fe o el pastor? A quien sea que se halla acercado con amor a nosotros vamos a dar gracias a Dios por esto y nosotros cuando nos acerquemos a exhortar necesitamos recordar que no somos mejores que nadie y siempre diremos que estamos hablando de pecadores a pecadores, pero también es importante que nos hallamos quitado la viga de nuestro ojo antes de mostrar el pecado al otro, también es importante ser espiritual y considerar que nosotros podemos caer en el mismo pecado y usar las palabras que nuestro Señor Jesucristo nos enseñó en Mateo 18:15-17 15Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano. Si seguimos estos pasos seremos muy bendecidos por el Espíritu Santo y así nuestro hermano debil seguirá caminando con nosotros hasta que lleguemos al cielo porque esta es la meta final, la vida eterna, si el hermano débil no se arrepiente de su pecado, por su impenitencia se cierra el reino de los cielos porque ama más su pecado que la Paz que Cristo ganó por él y seguiremos orando por él para que pueda entender lo importante de ser penitente como hijo de Dios.

Y para cada uno de nosotros Pablo termina este mensaje diciéndonos en Gálatas 2:20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Este es el mensaje poderoso del Evangelio donde vemos que nuestra carne, nuestro pecado fue crucificado con Cristo y es por lo que Él vive dentro de nosotros, vivimos en la fe del Hijo de Dios y por esto siempre vamos a tener en nuestros pensamientos, en nuestros corazones la obra que Jesús hizo por nosotros y de esta manera vamos a vivir para Él en amor y agradecimiento llevando vidas que solo nos conectan con el Padre en el cielo al ser guiados por sus mandamientos. Amén

 

Los Himnos:

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

17 De tal manera Dios amó

18 Te saludo Cristo santo

28 El profundo amor de Cristo

88 Sublime gracia

111 Cordero de Dios

 

Culto Cristiano:

207-217 Himnos de Arrepentimiento y Confesión

47 Cristo vida del viviente

54 ¿Vives triste y angustiado?

58 Afligido y castigado

67 Santo Cordero

165 Hay una fuente

202 Oí la voz del Salvador

204 Ven alma que lloras

205 Venid pecadores


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