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Servicio - 16 mayo 2021

El séptimo domingo de la pascua

(Blanco)

 

Tema del día: Nuestro Señor ascendido está en el cielo sentado a la diestra de Dios Padre, sirviéndonos como nuestro Sumo Sacerdote perfecto al interceder por nosotros con Dios.

 

La Colecta: Oh Rey de gloria, Señor de los ejércitos, exaltado y triunfante encima de los cielos: Te suplicamos que no nos dejes huérfanos sin consuelo, sino que nos envíes el Espíritu de Verdad, prometido del Padre; porque tú vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo, siempre un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

 

La Primera Lectura: Hechos 1:15-26 Los once apóstoles escogen a un reemplazo para Judas, cumpliendo con las profecías del Antiguo Testamento, mientras que esperan el don especial del Espíritu Santo que Cristo les había prometido.

 

15En aquellos días Pedro se levantó en medio de los hermanos (y los reunidos eran como ciento veinte en número), y dijo: 16Varones hermanos, era necesario que se cumpliese la Escritura en que el Espíritu Santo habló antes por boca de David acerca de Judas, que fue guía de los que prendieron a Jesús, 17y era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio. 18Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron. 19Y fue notorio a todos los habitantes de Jerusalén, de tal manera que aquel campo se llama en su propia lengua, Acéldama, que quiere decir, Campo de sangre. 20Porque está escrito en el libro de los Salmos:

Sea hecha desierta su habitación,

Y no haya quien more en ella;

y:

Tome otro su oficio.

21Es necesario, pues, que de estos hombres que han estado juntos con nosotros todo el tiempo que el Señor Jesús entraba y salía entre nosotros, 22comenzando desde el bautismo de Juan hasta el día en que de entre nosotros fue recibido arriba, uno sea hecho testigo con nosotros, de su resurrección. 23Y señalaron a dos: a José, llamado Barsabás, que tenía por sobrenombre Justo, y a Matías. 24Y orando, dijeron: Tú, Señor, que conoces los corazones de todos, muestra cuál de estos dos has escogido, 25para que tome la parte de este ministerio y apostolado, de que cayó Judas por transgresión, para irse a su propio lugar. 26Y les echaron suertes, y la suerte cayó sobre Matías; y fue contado con los once apóstoles.

 

El Salmo del Día: Salmo 8

Al músico principal; sobre Gitit. Salmo de David.

1 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra!

Has puesto tu gloria sobre los cielos;

2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste la fortaleza,

A causa de tus enemigos,

Para hacer callar al enemigo y al vengativo.

3 Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos,

La luna y las estrellas que tú formaste,

4 Digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria,

Y el hijo del hombre, para que lo visites?

5 Le has hecho poco menor que los ángeles,

Y lo coronaste de gloria y de honra.

6 Le hiciste señorear sobre las obras de tus manos;

Todo lo pusiste debajo de sus pies:

7 Ovejas y bueyes, todo ello,

Y asimismo las bestias del campo,

8 Las aves de los cielos y los peces del mar;

Todo cuanto pasa por los senderos del mar.

9 ¡Oh Jehová, Señor nuestro,

Cuán grande es tu nombre en toda la tierra!

 

La Segunda Lectura: 1 Juan 4:13-21 Nosotros confiamos y vivimos en Dios el cual es amor. Por lo tanto, Dios quiere que nos amemos los unos a los otros. Si uno no ama a su prójimo, no está mostrando amor a Dios.

 

13En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu. 14Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo. 15Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. 16Y nosotros hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él. 17En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 19Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. 20Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? 21Y nosotros tenemos este mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.

 

El Versículo: ¡Aleluya! ¡Aleluya! Cristo habiendo resucitado de entre los muertos, no volverá a morir; ya la muerte no tiene dominio sobre él. ¡Aleluya! Nos os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. ¡Aleluya!

 

El Evangelio: Juan 17:11-19 Nuestro Sumo Sacerdote pide por sus discípulos sabiendo que dentro de poco no iba a estar más con ellos físicamente. Por lo tanto, pide a su Padre celestial que los guarde y santifique por medio de su Palabra.

 

11Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. 12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. 13Pero ahora voy a ti; y hablo esto en el mundo, para que tengan mi gozo cumplido en sí mismos. 14Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 15No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. 16No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. 17Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.

 

HERMANOS SOMOS SANTIFICADOS POR NUESTRO SEÑOR ASCENDIDO

 

El jueves pasado la iglesia cristiana celebró la ascensión de nuestro Señor Jesucristo a los cielos. Cuando una persona muere sabemos que desde el mismo instante que el alma se separó del cuerpo no volveremos a ver a esta persona, su voz no la volveremos a escuchar, sus ojos no volverán a ver los nuestros y el dolor que llega a nuestros corazones es un motivo de derramar lágrimas por la ausencia del ser querido. La ascensión de Jesús tiene mucho significado para cada uno de nosotros, realmente ÉL murió, su alma abandonó el cuerpo, pero después de tres días se unió y resucitó. Pero esta resurrección trae un mensaje poderoso, la victoria de Jesús sobre la muerte, el pecado y el diablo. Esta victoria ha sido dada a cada uno de nosotros, así como cuando un país gana una guerra todos los ciudadanos de este se atribuye la victoria y esto es lo que pasó con la resurrección de Jesús su victoria es nuestra y es donde entendemos lo que nos enseña Pablo en 1 Corintios 15: 55-57 55¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? 56ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. 57Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Los 40 días que estuvo Jesús con sus apóstoles lo dedicó a seguir puliendo las enseñanzas que les dio durante los tres años que estuvo en el ministerio público, más que palabras ellos seguían viendo en Jesús hechos, podían ver sus manos y pies perforadas, la herida de su costado lo cuál era evidencia de su sufrimiento y muerte, pero al verlo resucitado era la evidencia de su victoria. La ascensión de Jesús a los cielos es más que una despedida es la respuesta del Padre en los cielos donde afirma que todo lo que hizo su hijo Jesucristo fue aceptado y por esto Él es nuestro testigo fiel y verdadero.

 

Pero Jesús aún esta presente con cada uno de nosotros, su voz todavía la escuchamos, sus ojos están atentos a sus hijos y la porción del evangelio para hoy nos enseña esto. Hoy en día se escucha decir mucho la frase: “están desconectados de la realidad”. Pero esta frase en oportunidades la podemos aplicar a nosotros como cristianos cuando nos desconectados del amor a Dios y al prójimo. San Juan en su carta nos dice en 1 Juan 4:18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. EL termino temor que usa San Juan viene de la palabra hebrea que significa tener miedo y es lo que vemos hoy en día, muchos cristianos viven y hacen obras porque tienen miedo al castigo de Dios, estos son cristianos que están desconectados de la realidad de ser creyentes, son cristianos que no entienden el amor de Dios y solo conocen un aspecto de Él que es su justicia. Juan usa otro ejemplo en esta misma carta 1 Juan 4:20 Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto? Esto no es algo nuevo en el libro de Levítico 19:17 nos enseña No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado. La palabra aborrecer es la oposición al amor, por esto Dios destruyó a Sodoma por odiarse entre ellos puesto que el odio es un pecado donde hay un sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia. Estamos aún hablando del amor de Dios, nosotros por culpa de nuestra naturaleza pecaminosa en oportunidades nos desconectados de su amor y por no amarlo merecemos el castigo eterno por pecar en contra del primer mandamiento. Cuando no amamos a Dios tampoco amamos al prójimo, cuando tenemos un problema con un hermano en la fe o con el prójimo es porque el amor de Dios esta ausente en nuestras vidas y expresamos nuestro mal proceder pecando en toda la segunda tabla de la ley, y actuando de esta manera mostramos nuestra desconexión con el amor al prójimo.

 

Nuestro Señor Ascendido hoy termina este mensaje de la Pascua con grandes bendiciones que actualmente nos beneficia a cada uno de nosotros. Lo primero que nos asegura Jesús que, aunque no esté en cuerpo y alma presente en este momento como lo hizo con sus apostoles durante 3 años seguidos si nos ha conectado con el Padre 11Y ya no estoy en el mundo; más éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. Ser guardados en el nombre de Dios quiere decir que pertenecemos a su reino siendo uno con Él. Nuestro Dios cumplió la promesa de enviar al Mesías en Jesús puesto que en su vida perfecta, sufrimiento y muerte nos hizo ser uno con el Padre. El segundo mandamiento nos enseña a usar bien el nombre de Dios y hoy es la oportunidad de dar Gloria a su nombre porque Pedro nos predica el evangelio en Hechos 4:12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. El nombre de Dios esta relacionado con su reputación la cual es verdadera y fiel, el nombre de Dios es santo y perfecto por esto el mismo Espíritu Santo ha puesto esta reverencia en nosotros para amar el nombre de nuestro Dios puesto que ya no hacemos parte de los que han rechazado este llamado 12Cuando estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba en tu nombre; a los que me diste, yo los guardé, y ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliese. Jesús mostró amor perfecto por cada uno de nosotros al amar el nombre del Padre perfectamente, Él siempre estuvo conectado a este amor, nos guarda y no nos perderemos en el infierno eterno. Estar unidos al amor de Jesús nos da la seguridad que en su vida perfecta somos perdonados. Aquí Jesús habla lamentablemente de Judas quien rechazó el perdón, así como muchos hoy en día rechazan el creer en Jesús, al rechazar su amor aman al diablo y por esto se pierden en el infierno eterno, nuestro Señor no está diciendo que Judas fue escogido para condenación, lo que dice es que se cumple la Escritura con todo el que rechaza el mensaje del Evangelio, todo el que aborrece a Dios ama al diablo y por esto va al infierno condenado por no creer en el nombre de Dios que lo salvó.

 

Estar conectados con la realidad de ser cristianos por la obra del Espíritu Santo es entender que el gozo de nuestro Dios esta en que nosotros confiemos, amemos y pongamos en alta estima su Palabra, por esto el gozo de Jesús con sus apóstoles y todos los creyentes que amamos su Palabra, y como consecuencia de esto el mundo incrédulo nos aborrece. El incrédulo destruye, odia, insulta, se burla de todo que lo tiene que ver con Dios y sus hijos, pero en medio de toda esta persecución escuchamos hoy 17Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. 18Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. 19Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Jesús oró no para que fueramos sacados de este mundo, sino para que el mundo viera la confianza que nosotros tenemos en el Padre cuando oramos, no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Estas dos peticiones del Padre nuestro son totalmente espirituales para que nos proteja de los ataques del Diablo y los incrédulos cumpliendo esto al mantenernos en la fe, ser santificados en la verdad muestra el poder de la Palabra de Dios al hacernos creyentes y mantenernos creyentes en este mundo. La fuente de todo esto lo vemos en Jesús 14Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; 15y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. 2 Corintios 5:14-15. En la muerte de Jesús encontramos que somos santificados y esta misma hace que estemos apartados del diablo y sus obras diabólicas.

 

Por la obra del Espíritu Santo somos muy diferente a los demás porque el amor de Dios hace que lo seamos, por lo tanto, este amor a ser santificados hace que podamos vivir como si fuera el último día de nuestras vidas. No hacemos mal al prójimo, oramos por ellos para que reciban las mismas bendiciones nuestras por los medios de Gracia como el evangelio y los sacramentos. Oramos por aquellos que han dejado de ser santificados por amar este mundo, aquellos que prefieren ser alabados por el pecado y el diablo para que no caigan en la venganza de Dios que los castigará eternamente por amar las obras diabólicas y esta oración va enfocada a que por la obra de la Ley se arrepientan de su pecado y dejen de ser incrédulos y vuelvan a la fe. Pero también mostramos que somos santificados cuando enseñamos y practicamos la Palabra de Dios con los que nos rodean, en casa, en el trabajo, en la calle. Dios quiere que mostremos el porque somos templo del Espíritu Santo mostrando amor al Él mismo y al prójimo. Amén

 

Los Himnos:

 

Algunos himnos sugeridos:

Cantad al Señor:

26 El buen Jesús

27 ¡Cristo es mi alegría!

31 Manos cariñosas

80 A las montañas mis ojos con fe

81 Con Dios no temeremos

82 Bien sé en quien creo

83 Con qué paternal cariño

84 Cristo, buen pastor, orienta

85 No me abandones, Dios

86 Oh Cristo, nuestro gozo y bien

87 Oh, Dios eterno

88 Sublime gracia

 

Culto Cristiano:

78-81 Himnos para la Ascensión

159 Cristo Salvador

202 Oí la voz del Salvador

239 El rey de amor

240 En Jesucristo se halla paz

242 Jesús es mi pastor

245 Lejos de mi Padre Dios

246 Mi fe descansa en Ti

251 ¡Oh, que amigo nos es Cristo!

254 Firmes y adelante

257 Mirad y ved a nuestro Dios

272 Me guía Cristo con su amor

303 Dios os guarde siempre en santo amor

403 Estad por Cristo firmes

406 Luchad, luchad por Cristo


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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