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Meditación - 2022 junio 26

(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 12:29–36, Mateo 19:13–15)

 

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.

Hechos 3:19

Todos somos pobres, miserables pecadores. No hay duda acerca de esto. Pero hay pecadores penitentes y hay pecadores impenitentes. Los pecadores penitentes son los que sinceramente se arrepienten de sus pecados, creen en su Salvador Jesucristo, y tienen la voluntad de enmendarse. Los pecadores impenitentes son los que no se arrepienten de su pecado, no creen en verdad en el Salvador, y no tienen la voluntad de enmendarse. 
El evangelio debe ser predicado a todos los pecadores, a los penitentes tanto como a los impenitentes. Pero la aplicación del evangelio al individuo, la consolación del evangelio aplicada al individuo, por la que él tiene la seguridad de la gracia de Dios por medio del Bautismo y de la Santa Cena, y por la cual la absolución y el perdón de pecados le son pronunciados a él, es solamente para los pecadores penitentes. Porque los pecados de aquél que se arrepiente y se convierte serán borrados. Esta es la regla divina que conocemos, y que nuestro texto nos enseña. A los pecadores impenitentes no se les debe dar la consolación del evangelio, del Bautismo, ni de la Santa Cena, ni de la absolución. A los pecadores impenitentes, cuando se haga manifiesto que son tales, se les debe retener sus pecados. Y el oficio de las llaves, con la administración pública del cual los pastores han sido comisionados por la congregación, es el poder peculiar que nuestro Señor Jesucristo ha dado a su iglesia en la tierra, de perdonar los pecados a los penitentes, y de retener los pecados a los impenitentes mientras no se arrepientan.
 
¡Que Dios misericordiosamente te conceda, querido cristiano, que en todo tiempo seas un pecador penitente, de modo que puedas llenarte de la consolación del evangelio, la consolación de que tus pecados son borrados!

Oración: ¡Oh Señor, Dios de misericordia, no me permitas caer en estado de impenitencia por el engaño del pecado! Recíbeme en tu misericordioso cuidado, y por los méritos de Jesucristo derrama sobre mí tu Espíritu Santo, para que viva en continuo arrepentimiento de mi pecado, y quiera enmendar mi vida pecaminosa. De modo que el evangelio presente en la predicación de tu palabra y en la administración de tus sacramentos sean mi constante consuelo. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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