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Meditación - 2022 julio 23

(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 30:17–38, Mateo 24:3–13)

LOS CREYENTE SOMOS COMO UN ÁRBOL PLANTADO JUNTO A CORRIENTES DE AGUAS

Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prosperará

Salmo 1:3

Cuando uno estudia un mapa de la tierra santa donde vivió Jesús, aprende cosas interesantes. Esa tierra es un país pequeño con 130 kilómetros de ancho y 225 kilómetros de largo. Sin embargo, en la parte norte de ese país se puede ver nieve en la cima del monte Hermón y al sur se ve la aridez del caliente desierto del Neguev. Los campos de Samaria producen muchas buenas cosechas mientras que al este y al sur de Jerusalén, hay colinas que no tienen ni árboles ni césped. En el país hay pocos lugares donde usted puede encontrar agua fresca excepto el mar de Galilea y el río Jordán. La mayor parte de los otros ríos son pequeños. A la tierra donde vivió Jesús, se le llamaba la tierra que fluye leche y miel, pero nadie podría decir que es una tierra con mucha agua.

Con frecuencia esta tierra sufría la falta de lluvia, y como resultado había escasez de alimentos. Las lluvias del principio y del fin del año, eran muy importantes. Cuando no llovía, esto representaba un problema grave. Así que la imagen del creyente como un árbol plantado al lado de un río donde había agua, tenía un hermoso significado para la persona que vivía en la tierra de Jesús. Tal árbol plantado cerca del río no dependía de la lluvia. Durante los años lluviosos crecía como todos los otros árboles, pero en los años de sequía, cuando todos los árboles y plantas morían, el árbol plantado al lado del río seguía creciendo.

Así como el agua es importante para que un árbol viva y crezca, así también la palabra de Dios es importante para la vida espiritual del creyente. La palabra de Dios da vida y salvación, y fluye como si fuera un río. “Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios” (Salmo 46:4). El creyente que está plantado en la palabra de Dios disfruta de la sabiduría, la misericordia, y la bondad, de esa palabra. El creyente está lleno de vida y por eso las otras personas pueden apreciar que el creyente está lleno de vida por lo bueno que hace en su vida. Puede ser que las personas de este mundo no vean como éxito, lo que hace el creyente, pero el apóstol Pablo nos dice: "Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien" (Romanos 8:28).

El creyente es fiel en usar la palabra de Dios. Al creer en Jesús el creyente hace lo bueno. Por lo tanto, Dios bendice al creyente.

Oración:

Amado Señor, gracias por plantarme en tu palabra donde yo siempre puedo ser fortalecido en mi fe, aun en los tiempos difíciles. Que el agua refrescante del evangelio siempre me mantenga dispuesto a hacer lo bueno. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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