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(Lectura de la Biblia en tres años: Éxodo 28:19–43, Mateo 23:16–24)

LA FELICIDAD NOS HACE HABLAR

Naamán, general del ejército del rey de Siria, era un hombre que gozaba de gran prestigio delante de su señor, quien lo tenía en alta estima, pues por medio de él había dado Jehová salvación a Siria. Era este un hombre valeroso en extremo, pero leproso. De Siria habían salido bandas que se llevaron cautiva de la tierra de Israel a una muchacha, la cual se quedó al servicio de la mujer de Naamán. Esta dijo a su señora.: "Si rogara mi señor al profeta que está en Samaria, él lo sanaría de su lepra"

2 Reyes 5:1-3

Piense en una niña que juega y se divierte fuera de su casa. Entonces los enemigos de un país extranjero atacan su pueblo y ella y su familia son llevados como prisioneros. La niña es apartada de sus padres y de sus hermanos, y la venden como esclava. De ahí en adelante se le dice lo que debe hacer y cuándo hacerlo. Entonces la niña se entera de que su amo y señor, fue el que la apartó de su hogar y de su familia.

¿Qué haría usted si su amo se enfermara de la piel? La lepra es una enfermedad que hace que la piel y partes del cuerpo, se desgarren y se caigan. ¿Estaría usted dispuesto a ser amable con un hombre así? Probablemente diría que no. Pero la niña de nuestra lectura no dijo que no. Se decidió a hablar acerca del Dios que la amaba. Sabía de la promesa del Salvador que iba a venir en el futuro, y sabía que en su pueblo natal había uno de los profetas de Dios. Sabía que se llamaba Eliseo y que vivía para el Dios que la había salvado a ella. Su alegría por la fe en el Salvador venidero hizo que le dijera a la esposa de Naamán dónde podía encontrar ayuda para su enfermedad.

Nosotros tenemos la alegría de saber que nuestros pecados son perdonados debido a que Jesús murió por nosotros. Tenemos la alegría de saber que viviremos porque Jesús resucitó de entre los muertos y vive. Tenemos la alegría de saber que nuestro Salvador, Jesús, que fue al cielo, volverá y nos llevará también al cielo. "El amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron; y él por todos murió, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos" (2 Corintios 5:14,15). La alegría nos hace hablar de nuestro Salvador, Jesús. Hablarles a otros de nuestro Salvador hace que nuestra alegría sea aún mayor.

La niña esclava de nuestra lectura tuvo la buena voluntad de decirle a un hombre la manera en que podía sanar. Cuánto más nosotros tendremos la voluntad de hablarles de la palabra salvadora de Dios a muchas personas del mundo que todavía son esclavas en las cadenas del pecado. ¿A quién conoce usted hoy en día que necesita este mensaje de amor? Usted se sentirá alegre cuando les cuente a otros acerca de Jesús.

Oración:

Jesús, tú me amaste, cuando nadie podía amarme debido a mis pecados. Sigue ayudándome a amar a otros al hablándoles hoy acerca de tu amor. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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