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Meditación - 2022 abril 23

(Lectura de la Biblia en tres años: Génesis 19:17–38, Mateo 6:19–24)

¿SOMOS TODOS HERMANOS EN CRISTO?

Pablo, apóstol de Cristo Jesús por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas: Que Dios nuestro Padre les conceda gracia y paz.

—Colosenses 1:1–2

Puesto que todos los seres humanos hemos sido creados por Dios mismo y en Adán somos en realidad una sola familia, podemos decir que todos somos hijos de Dios por creación (Hechos 17:28) y en ese sentido también somos hermanos. Pero, desde la perspectiva espiritual no todos los seres humanos somos hermanos. ¿Cómo así?

Desde el punto de vista de la creación todos los seres humanos somos hermanos. Dios nos manda amar a nuestros semejantes como a nosotros mismos y tratarnos como hermanos puede ser muy saludable. Sin embargo, desde la perspectiva espiritual, el mundo está formado por dos familias: los Hijos de Dios y los hijos del diablo. Jesús fue muy claro en identificar a ciertos líderes religiosos como hijos del diablo cuando les dijo: «Ustedes son de su padre, el diablo, cuyos deseos quieren cumplir.» (Juan 8:44) ¿Cómo saber con certeza si somos hermanos de Cristo? Jesús lo enseñó con claridad: «—¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos? —replicó Jesús. Señalando a sus discípulos, añadió: —Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Pues mi hermano, mi hermana y mi madre son los que hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo» (Mateo 12:48-50). Según el mismo Cristo hacer la voluntad de Dios es confiar solo en los méritos de Cristo para ser salvos. Por esto quienes quieren salvarse por haber contribuido, aunque sea un poquito, para ser salvos no son hijos de Dios ni hermanos de Cristo. Conservar nuestro anhelo de merecer el cielo por nuestro propio esfuerzo es la más grande equivocación que pueda cometerse. Cristo ya hizo todo para nuestra salvación y confiar solo en él y sus méritos son la señal de que somos hermanos.

Oración:

Te doy gracias Señor que por tu evangelio me diste perdón de pecados y vida eterna gracias a los méritos de tu Hijo Jesucristo. Lo hiciste cuando el Espíritu Santo obró en mí fe y vida nueva por el poder de tu Palabra unida al agua al ser bautizado. De esa manera Cristo es mi hermano. Por tus medios de gracia, afírmame en esa misma fe de modo que nunca me aparte de ti ni de tu verdad. Amén.

 

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Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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