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(Lectura de la Biblia en tres años: 1 Reyes 4, Juan 4:14–22)

PRECIOSA HERENCIA

Pueblo mío, atiende a mi enseñanza; presta oído a las palabras de mi boca. Mis labios pronunciarán parábolas y evocarán misterios de antaño, cosas que hemos oído y conocido, y que nuestros padres nos han contado. No las esconderemos de sus descendientes; hablaremos a la generación venidera del poder del Señor, de sus proezas, y de las maravillas que ha realizado.

—Salmo 78:1–4

¿Le gustaría ser heredero de una gran fortuna? Muy pocas personas han tenido la oportunidad de heredar una gran riqueza. Pero son menos todavía las que han administrado tan bien que es herencia sea transmitida a otras generaciones más.

Nosotros los cristianos tenemos una gran herencia que debemos conservar y transmitir intacta a las generaciones siguientes. Es herencia es la Palabra del Señor. Dios no necesita de nuestra habilidad para cuidarla pues Él no permitirá que no una de sus palabras se pierda: «La hierba se seca y la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece para siempre». (Isaías 40:8).

Sin embargo sí ha encomendado a la iglesia las responsabilidad de conservar su Palabra y la de darla a conocer a toda la tierra cuando dijo: «Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.» (Mateo 28:19-20). El mandato ordena dar a conocer todo lo que enseñó y mandó Cristo. Eso incluye lo enseñando tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, es decir, la Biblia entera (Lucas 24:27). Sin añadir ni omitir nada. Por causa de nuestra naturaleza pecaminosa no lo hemos hecho perfectamente. Por esto somos merecedores de toda la ira de Dios. Es solo gracias a los méritos de Jesucristo que hemos sido perdonados de este pecado. En gratitud vamos a querer ser celosos guardianes y transmisores de la Palabra.

Oracion:

Te suplico, Señor, que defiendas y gobiernes tu iglesia de tal modo que sea preservada en la doctrina pura de tu Palabra salvadora, para que así se fortalezca nuestra fe en Ti y aumente en nosotros el amor a todo el género humano. Envía tu luz y tu verdad hasta los fines de la tierra. Levanta pastores y maestros fieles que prediquen y enseñen el Evangelio en nuestro país y en todas las naciones; y guíalos, protégelos y prospéralos en todos sus trabajos. Bendice, las instituciones docentes para la niñez y la juventud, especialmente los seminarios y todas las escuelas de tu iglesia, e ilumina a los dirigentes y maestros para que de ellas salgan hombres y mujeres que te sirvan en el ministerio de la Palabra, en el ministerio de la misericordia y en todos los caminos de la vida. Amén.

 

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Meditación - 2020 junio 10


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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