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(Lectura de la Biblia en tres años: 2 Samuel 23:1–7, Juan 2:13–22)

CRISTO, LA LUZ DE LA MAÑANA

El Espíritu del Señor habló por medio de mí; puso sus palabras en mi lengua. El Dios de Israel habló, la Roca de Israel me dijo: “El que gobierne a la gente con justicia, el que gobierne en el temor de Dios, será como la luz de la aurora en un amanecer sin nubes, que tras la lluvia resplandece para que brote la hierba en la tierra.”

2 Samuel 23:3,4

Podemos apreciar mucho mejor el calor y la luz del sol después de varios días de tormenta. En una de sus últimas profecías mesiánicas, el rey David anuncia la venida del Mesías y lo describe como el rey justo que gobernará en el temor de Dios y que «será como la luz de la aurora en un amanecer sin nubes, que tras la lluvia resplandece para que brote la hierba en la tierra.». También Pedro, Pablo y Juan se refieren a Cristo como luz resplandeciente. ¿Cómo ilumina Cristo?

El apóstol Juan exponiendo las enseñanzas de Jesucristo nos revela que Cristo es Dios desde la eternidad. También nos dice que «En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad». Por tanto, rechazar a Cristo es condenarse pues «Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto.» (Juan 1:4; 3:19-20). Cristo es perfectamente santo. Todo ser humano tiene una naturaleza pecaminosa que rechaza a Cristo, la luz eterna. Rechazar a Cristo y su obra redentora es rechazar todo lo verdaderamente bueno. Por esa perversión somos merecedores de toda la ira de Dios. Pero Cristo vino como sustituto nuestro para salvarnos de nuestro terrible destino. Él vivió la vida santa que ninguno puede y lo hizo en lugar nuestro. Además, en la cruz, recibió el castigo que merecemos. Por esos méritos de Cristo atribuidos gratuitamente en nuestra cuenta, Dios «nos libró del dominio de la oscuridad y nos trasladó al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención, el perdón de pecados.» (Colosenses 1:13-14). En gratitud vamos a querer desechar las obras de las tinieblas mientras creemos y andamos en la luz de Cristo (1 Tesalonicenses 5:5-10). La nueva vida nos mueve a obrar el bien y así resplandecemos en medio de la oscuridad de este mundo.

Oracion:

Señor, gracias te doy porque me has iluminado con la luz de tu evangelio. Te suplico que siempre brilles en mí. Brilla en mí reflejando la luz del Padre, tu glorioso evangelio de amor. Amén.

 

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Meditación - 2020 junio 01


Meditaciones son presentadas por Producciones Multilingües-WELS y www.academiacristo.com. Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional. Todas las citas bíblicas, a menos que se indique lo contrario, están tomadas de La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional®, NVI®. Copyright © 1986, 1999, 2015 por Biblica, Inc.™ Todos los derechos reservados en todo el mundo.

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